Palestina: Una carta clandestina dirigida al festival «Palestine Writes»

PALESTINA… ARGOSIS: MARZO 15 DE 2021


xKhalida Jarrar*


La presa política Khalida Jarrar, recientemente condenada a 2 años de cárcel, da testimonio del papel esencial que desempeña la literatura para las y los prisioneros palestinos que luchan por preservar su humanidad y mantener un vínculo con el mundo exterior.


Desde la prisión israelí en Damon, ubicada en la cima del Monte Carmelo en Haifa, les envío un saludo en mi nombre y en el de mis 40 camaradas, todas luchadoras por la libertad, palestinas detenidas en prisiones israelíes. Extendemos nuestros saludos y respetos a las y los escritores, académicos, intelectuales y artistas que dicen la verdad, que exigen libertad y justicia para todos y todas y que defienden el derecho del pueblo a la autodeterminación oponiéndose a la dominación colonial racista.


En esta ocasión, permitidme que extienda también nuestros saludos y apoyo a las y los escritores, académicos, intelectuales y artistas árabes que rechazan la normalización con el sistema de colonización israelí y que se han negado a aceptar los acuerdos de normalización entre los Emiratos, Bahréin y Sudán, por un lado, y la entidad sionista, por el otro. Son posiciones de este tipo las que representan los vínculos reales entre nuestro pueblo en el seno del mundo árabe y que nos fortalecen a las y los prisioneros. Aunque estamos físicamente encarceladas y encarcelados detrás de muros y rejas, nuestras almas permanecen libres y se elevan a los cielos de Palestina y del mundo entero. A pesar de las duras prácticas y medidas punitivas impuestas por la ocupación israelí, nuestra voz libre seguirá hablando en nombre de nuestro pueblo que ha sufrido horribles desastres, deportaciones, ocupación y arrestos. También continuará haciendo que el mundo sea consciente de esta fuerte voluntad palestina, que rechazará y desafiará incansablemente al colonialismo en todas sus formas. Estamos trabajando para establecer y consolidar los valores humanos y luchar por la liberación social y económica que una a los pueblos libres de todo el mundo.


Nuestros saludos a las y los participantes en esta mesa redonda: a la camarada Angela Davis, al colega y amigo Hanan Ashrawi, Richard Falk, a la querida Susan Abulhawa y a Bill V. Mullen.


En cuanto a nuestra contribución a esta conferencia, nos gustaría compartir con ustedes nuestras experiencias reales con la literatura y la cultura mientras estamos en prisión en Israel. El elemento más importante sobre este tema son los libros. Los libros son la base de la vida en prisión. Preservan el equilibrio psicológico y moral de las y los luchadores por la libertad que perciben su detención como parte de la resistencia general a la ocupación colonial de Palestina. Los libros también juegan un papel en la lucha individual entre la voluntad de cada persona presa y las autoridades penitenciarias. En otras palabras, la lucha se convierte en un desafío para las y los prisioneros palestinos cuando las y los carceleros buscan despojarnos de nuestra humanidad y mantenernos aislados del mundo exterior. El desafío para las personas encarceladas es transformar nuestra detención en un estado de «revolución cultural» a través de la lectura, la educación y las discusiones literarias.


Las y los presos políticos palestinos enfrentan muchos obstáculos para obtener acceso a los libros. Por ejemplo, a veces los libros no nos llegan ya que están sujetos a estrictos mecanismos de control y confiscaciones cuando es un miembro de la familia quien los trae. En teoría, cada recluso tiene derecho a recibir dos libros al mes. Sin embargo, estos libros están sujetos a «controles» durante los cuales, muy a menudo, son rechazados por la administración penitenciaria con el pretexto de ser libros de “incitación”. Bloquear el acceso de las personas encarceladas a los libros se utiliza como castigo y, en estos casos, ya no pueden recibir libros durante dos o tres meses. Esta fue mi experiencia en 2017.


La modesta biblioteca utilizada por las y los reclusos también se inspecciona constantemente para que las y los guardias de la prisión puedan confiscar cualquier libro que pueda haber sido introducido sin su conocimiento. Esto alienta a las personas encarceladas a idear formas creativas de proteger los libros que pueden ser confiscados. Evitar la confiscación de libros por parte de las autoridades penitenciarias es una de las tareas más importantes de las y los prisioneros.


Dada su importancia, las prisioneras palestinas han logrado introducir en secreto un gran número de libros, a pesar de las muy estrictas restricciones. Por ejemplo, además de algunos libros sobre filosofía e historia, muchos libros de Ghassan Kanafani, obras de Ibrahim Nasr-Allah y Susan Abulhawa estuvieron entre aquellos a los que tuvimos acceso exitoso y que pudimos estudiar. La novela de Máximo Gorky «La madre» se ha convertido en un consuelo para las y los reclusos privados del amor de su madre. Los libros de Domitila Chúngara, Abd-Arahman Munif, Al-Taher Wattar, Ahlam Mustaghanmi, Mahmoud Darwich, «Las cuarenta reglas del amor» de Elif Shafak, «Los miserables» de Victor Hugo o los libros de Nawal El Saadawi, Sahar Khalifeh, Edward Said, Angela Davis y Albert Camus se encuentran entre los libros más apreciados que han escapado a las inspecciones y que se han introducido con éxito clandestinamente.


Sin embargo, libros como «Escritos bajo la horca» de Julius Fučík y «Cuadernos de prisión» de Antonio Gramsci nunca han podido escapar de las medidas y restricciones de los carceleros. De hecho, ninguno de los libros de Gramsci ha sido admitido en prisión debido a lo que parece ser una posición muy hostil de las autoridades de ocupación hacia Gramsci.


En el lado positivo de nuestras vidas, algunos libros escritos dentro de las prisiones han logrado escabullirse y llegar a nosotras, incluido uno que habla de las experiencias de encarcelamiento e interrogatorio en las prisiones israelíes y se titula «No estás solo». Lo que estoy tratando de decir, mis queridos artistas, escritores y escritoras, es que sus libros, que se venden en librerías de todo el mundo, son perseguidos y confiscados por las autoridades penitenciarias de la ocupación israelí, si tratamos de acceder a ellos – aquí, sus libros son arrestados de la misma manera que nuestro pueblo.


El acceso a los libros no es la única lucha que enfrentan las y los detenidos palestinos en las prisiones israelíes. Trataré de daros una breve visión general de nuestras vidas. Tened en cuenta que nuestra voluntad nos pide que sigamos siendo tan fuertes como el acero.


Las autoridades penitenciarias israelíes imponen una política opresiva cotidiana, como lo demuestra la aplicación de medidas de aislamiento. También nos privan de las visitas familiares, impiden la entrada de obras culturales y literarias y prohíben completamente los libros educativos. También prohíben el canto en todas sus formas. Las canciones revolucionarias o las canciones ordinarias están prohibidas.


Además, no se nos permite comprar más de la única radio a la que tenemos acceso. La radio es una importante fuente de información que nos conecta con el mundo exterior mediante la difusión de noticias internacionales. Pero la radio significa mucho más que eso para nosotras… Es una herramienta que nos conecta con nuestras familias y amigos, que nos envían mensajes a través de los diversos programas de radio palestinos a los que llaman.


Las autoridades penitenciarias israelíes tampoco nos permiten ningún tipo de asamblea o reunión. Castigan constantemente a las y los detenidos reduciendo los artículos disponibles en la “cantina», que es la única «tienda» accesible para nosotras.


Las y los prisioneros son controlados continuamente por cámaras de vigilancia instaladas en cada esquina de la prisión, incluido el patio (Al-Forah). Este patio es el único lugar donde la gente reclusa tiene derecho a disfrutar del sol durante cinco horas intermitentes cada día, fuera de sus celdas cerradas con candado y con ventanas de acero. Nuestras celdas también están sujetas a chequeos rigurosos y provocativos a cualquier hora de la noche o del día, en busca del más mínimo pedazo de papel en el que está escrito algo. Pueden imaginar lo difícil que ha sido para mí sacar esta nota que les envío aquí.


Todo lo anterior y muchas otras cosas nos obligan a imaginar varios métodos para frustrar estas medidas. Algunos detalles y elementos pueden parecer banales fuera de la prisión, pero son de gran importancia para nosotras, las reclusas que estamos dentro. Por ejemplo, la pluma es importante, el papel es importante y los libros se perciben como un tesoro. Todo esto es una herramienta utilizada en nuestra supervivencia y nuestra lucha contra la ocupación, y también para nuestro desarrollo como personas.


En una nota un poco más alegre, creemos que a pesar de estos obstáculos mencionados, muchos detenidos, especialmente aquellos con sentencias severas, han enriquecido la literatura mediante la publicación de novelas que espero ganen la atención de escritores árabes e internacionales. Además, el Movimiento de Personas Presas ha publicado una serie de estudios e investigaciones que han informado sobre la realidad de las condiciones en las prisiones israelíes. Yo misma, mientras estaba en prisión en 2016, realizé un estudio sobre «La situación de las mujeres presas en las cárceles israelíes». El estudio se centró en los efectos de las violaciones sufridas por mujeres y niños detenidos en prisiones. En 2019, preparé otro artículo sobre «Educación en las prisiones israelíes», que se publicó en el libro de Ramzy Baroud sobre educación y mujeres presas titulado These Chains Will be Broken (Estas cadenas se romperán).


Desafortunadamente, no vi la versión publicada del libro debido a mi nueva detención. En el artículo mencionado, presenté los desafíos que enfrenta la educación en prisión, incluido el deseo persistente de Israel de impedirnos organizar cualquier proceso pedagógico. Claramente, el objetivo israelí es aislar a los prisioneros, tanto hombres como mujeres, y rompernos transformándonos en individuos desprovistos de esperanza y de proyecto de futuro decente. Las y los prisioneros, por otro lado, están haciendo todo lo posible para frustrar los intentos de las autoridades penitenciarias, utilizando métodos innovadores para obtener el derecho a la educación.


Actualmente, buscamos iniciar la educación universitaria para una primera promoción de presas, como una segunda etapa en nuestra lucha por reclamar el derecho a la educación. Ésta será la primera vez en la historia que las presas palestinas, especialmente aquellas con sentencias severas, puedan obtener un título universitario mientras estén en prisión. En un futuro próximo estará disponible un informe sobre este tema y también versará sobre los desafíos que enfrentamos.


Parte del programa universitario se basa en la integración de experiencias educativas palestinas, árabes e internacionales a través de la literatura de resistencia. El programa también incluirá investigaciones y estudios científicos disponibles en prisión, en un intento de profundizar las capacidades analíticas de las reclusas e identificar sus ambiciones para su futuro.


Toda la iniciativa tiene como objetivo inspirar y fortalecer la confianza en sí mismas de las presas alentándolas a considerar la prisión como un lugar de desarrollo creativo, cultural y humano. Esperamos que la iniciativa fortalezca las convicciones de las presas y su capacidad de crear un cambio en la sociedad una vez que sean liberadas.


Esta iniciativa tiene como objetivo contribuir a la lucha general de liberación contra el apartheid israelí y la desigualdad de género, dando a las reclusas la oportunidad de continuar su formación y acceder al empleo una vez que sean liberadas.


Me gustaría subrayar que, durante la preparación de este escrito, celebramos dos sesiones educativas para mujeres presas que se han matriculado en la educación universitaria, una sobre el idioma inglés y la otra en torno al árabe.


Lo que me llamó la atención, durante la primera sesión sobre el idioma inglés, fue el momento en que pedí a cada reclusa que llenara una plantilla de inscripción universitaria especificando el campo de estudio que quería seguir. Me gustaría compartir con ustedes algunas de las solicitudes que he recibido:


Shorouq: una detenida de Jerusalén sentenciada a 16 años de prisión y que actualmente ha cumplido seis. Fue arrestada mientras estaba en la Universidad de Belén haciendo un curso de «turismo». El sueño de Shorouq es convertirse en guía turística. Eligió su especialización en turismo porque quiere educar al mundo sobre los sitios históricos de Palestina. Está particularmente interesada en las visitas guiadas a Jerusalén debido a la permanencia de la anexión, el robo, las violaciones y la deformación del paisaje impuesto a la ciudad por la ocupación israelí.


Maysoun: una detenida de Belén sentenciada a 15 años de prisión y que actualmente ha cumplido seis. Fue arrestada mientras estaba en la universidad para estudiar un curso de literatura. Maysoun es una devoradora de libros, incluso en prisión. Ama la literatura y la percibe como un método para dar forma a su propio futuro. La literatura, según ella, requiere que quien lea reflexione y responda a muchas preguntas sobre un tema en particular planteado por la novela u obra literaria en cuestión. Le parece que esto conduce al pensamiento crítico y al desarrollo cultural.


Ruba: Ruba es una estudiante de sociología de tercer año en la Universidad de Birzeit. Fue arrestada hace tres meses y sigue detenida. Ruba está decidida a continuar sus estudios tras su liberación. Dice que eligió la sociología como especialización para desarrollar sus conocimientos académicos y el análisis de las estructuras sociales y de clase en la sociedad, así como su impacto en las mujeres.


En mi intento de entender las motivaciones que hay detrás de las aspiraciones y sueños de estas mujeres, decidí discutir estos temas más profundamente con ellas. Encontré que su denominador común era la rebelión. La rebelión contra la opresión y las restricciones impuestas: un rechazo definitivo de las medidas de ocupación que impiden la educación de las prisioneras; una fuerza interna para desafiar el control aplicado a las presas y que tiene como objetivo aislarlas, transformarlas en mujeres desesperadas sin sueños ni proyectos de futuro.


Otras motivaciones incluyen la resistencia al plan de la ocupación para borrar la identidad y la historia palestinas. Estas mujeres también quieren romper con las profesiones estereotipadas y de género que la sociedad pretende para las mujeres. Por eso eligen sectores como el turismo, la literatura, la sociología y la teoría crítica.


En cuanto a la segunda sesión en torno al árabe, nos centramos en las autobiografías y trabajamos en los diversos métodos de escritura de autobiografías. Las detenidas se dividieron en grupos que discutieron las diversas biografías, incluidas las de la líder obrera boliviana y feminista Domitila Chúngara, «Si me permiten hablar…», que habla sobre las experiencias y luchas de los mineros en Bolivia. Además, estudiamos biografías y autobiografías de escritores árabes de renombre, como «Al-Ayyam» de Taha Hussein y «Nací allí, nací aquí» de Mourid Barghouti.


La sesión también incluyó el análisis de textos literarios, incluido el del poeta palestino Mahmoud Darwich titulado Uncertainty of the Returned (La incertidumbre de quienes han vuelto), un discurso pronunciado por Darwich en la Universidad de Birzeit durante una celebración de la liberación del sur del Líbano en 2000.


Las sesiones de enseñanza, presentaciones y discusiones enriquecieron el conocimiento de las reclusas y las alentaron a continuar leyendo libros y novelas. Estamos transformando la prisión en una escuela cultural en la que las presas aprenden otras experiencias y saboteamos los intentos de la ocupación de aislarnos del resto del mundo.


En conclusión, nuestra lucha por la liberación dentro de las prisiones comienza con la protección de la literatura de resistencia. Transmitimos nuestras voces e historias mientras las escribimos en circunstancias muy difíciles. Cuando nos pillan, el precio a pagar a veces es pesado, especialmente cuando el castigo es el aislamiento o la prohibición de las visitas familiares.


Por ejemplo, el precio pagado por el preso Waleed Daqa, que fue puesto en aislamiento por sacar su novela de la cárcel para su publicación. Este es otro desafío que enfrentamos en el contexto de las «dos Voluntades» – la Voluntad de los Luchadores por la Libertad y la de los Colonizadores, como lo describe la luchadora por la Libertad Domitila Chúngara en «Si me permiten hablar…»[02].


Nosotras, prisioneras palestinas, también decimos: «Hablemos… Soñemos… ¡Liberémonos! Gracias por escucharme y por darme la oportunidad de participar en esta conferencia.


17 de octubre de 2020


*Khalida Jarrar es una activista feminista y de derechos humanos y miembro del Consejo Legislativo Palestino. Es diputada palestina representante del Frente Popular para la Liberación de Palestina. Vive en Ramallah. El pasado 24 de febrero de 2021 fue condenada a dos años de prisión en Israel. Ello supone una prolongación de 8 meses pues lleva ya más de un año en una prisión israelí, en el marco de una detención “administrativa”.


Jarrar, una figura política muy conocida, fue condenada en diciembre de 2015 a 15 meses de cárcel tras ser condenada por «incitación y pertenencia» al FPLP. Fue liberada en junio de 2016, aunque fue detenida de nuevo un año después por sus actividades políticas. Posteriormente, la diputada palestina recuperó la libertad en febrero de 2019, tras 20 meses en «detención administrativa», una figura que permite a las autoridades israelíes mantener bajo custodia a personas sin presentar cargos contra ellas alegando motivos de seguridad.


La diputada, presidenta de la Comisión de Presos del Parlamento palestino y vicepresidenta de Addameer, participaba desde febrero de 2017 en la comisión que preparaba una posible denuncia contra la ocupación israelí en el Tribunal Penal Internacional (TPI).


Actualmente ocho parlamentarios y parlamentarias palestinas electas, entre las que se encuentra Jarrar, se encuentran detenidas en prisiones israelíes. Además, los datos aportados por la Organización de derechos de los presos y presas palestinas Addameer señalan que en enero había 4.400 palestinos detenidos por Israel: 37 eran mujeres y 160 niños. Ver: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20210301/israel-condena-a-la-diputada-palestina-khalida-jarrar-a-dos-anos-de-carcel


Traducido de la versión francesa publicada en https://www.france-palestine.org/Khalida-Jarrar-fait-passer-clandestinement-une-lettre-adressee-au-festival


Versión original en inglés: https://mondoweiss.net/2020/12/khalida-jarrar-smuggles-a-letter-for-palestine-writes/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=khalida-jarrar-smuggles-a-letter-for-palestine-writes


Traducción: Faustino Eguberri para viento sur


Fuente: https://vientosur.info/una-carta-clandestina-dirigida-al-festival-palestine-writes/


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