ME: El nuevo alumbramiento de la humanidad

 

MATERIAL DE ESTUDIO… ARGOSIS: ENERO 29 DE 2020…

 

xJosé Abad Galindo Jiménez*

Colaborador

 

El Sistema Capitalista esta de celebraciones, nos hacen creer que el Socialismo y su visión de futuro el Comunismo han resultado fallidos, es como si nos condenaran a vivir eternamente en el infierno desatado con sus propios jinetes apocalípticos: de la guerra y los conflictos, el hambre y las enfermedades, el genocidio y la muerte, la destrucción del medio ambiente y de toda su biodiversidad, la división de los hombres y las naciones, las lacras y los vicios y el que nos priva de los sueños y la esperanza.

 

Tal parece que tenemos pasado y presente y no tenemos futuro, pero olvidan que si tenemos historia y esta nos enseña que la humanidad siempre ha logrado salir de sus épocas más oscuras y seguir adelante, porque la especie humana continúa evolucionando y aprende de sus errores.

 

No hay modos de producción buenos y malos, todos son producto de un momento determinado en la historia de la evolución de la especie humana, su función social lo es la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales siempre crecientes de todos los seres humanos y están determinados por dos elementos componentes de dicha evolución, la evolución de la inteligencia del hombre y por ende de sus  conocimientos, potenciando el desarrollo de las fuerzas productivas para que estas cumplan más eficientemente su función social y el otro elemento es la evolución de la conciencia y la espiritualidad del ser humano, que determinan el tipo de sociedad en la que vive el hombre, donde el alcance de cada vez mas derechos humanos conquistados, conducen al perfeccionamiento de la democracia, que son los elementos que definen el tipo de sociedad en la que vive el hombre. El modo de producción tiene dos componentes que las definen, las fuerzas productivas y la sociedad humana, unidos por una estrecha unidad dialéctica, que las empujan constantemente a que guarden una correspondencia entre sí, para que cumplan más eficientemente su función social.

 

Todos los modos de producción clasistas conocidos en la historia de la humanidad, el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo, se han edificado sobre las bases del modo de producción precedente, compulsados por la evolución de la especie humana, a saber: de su inteligencia y conocimientos y por ende de las fuerzas productivas y de su conciencia y espiritualidad y por ende de la sociedad humana. El Sistema Capitalista no es la excepción, ya evolucionó a su forma superior y decadente el Imperialismo, caracterizada por la concentración monopólica de los medios de producción en grandes transnacionales y la intervención cada vez mayor del Estado en el manejo de la economía mediante políticas neoliberales, en un proceso irónico e ininterrumpido de socialización de la propiedad y concentración del poder en el Estado, generado por el propio sistema en su evolución hacia una forma superior de organización de la sociedad humana, demandada imperiosamente por la cada vez superior conciencia y espiritualidad de la especie humana, que reclama con más fuerza la dignificación del ser humano y el cese de la barbarie y la destrucción de su habitad.

 

La historia confirma lo que demostró Carlos Marx en su estudio de la evolución de los modos de producción y la sociedad humana en su genial obra El Capital, estamos en presencia del tránsito a la Sociedad Comunista, no es una quimera como nos la presentan los ideólogos de la burguesía, es una necesidad imperiosa de la evolución del sistema, para dignificar la especie humana y preservar el planeta en que vivimos.

 

El esclavismo arrebato a las comunas los bienes que eran de todos y los convirtió en la base de su sistema de explotación, el feudalismo privó al esclavismo de sus dotaciones de esclavos y los convirtió en la base de su sistema de explotación, el capitalismo privó al feudalismo de sus dotaciones de siervos y los convirtió en la base de su sistema de explotación, el comunismo privará al capitalismo de sus dotaciones de obreros asalariados que son la base de su sistema de explotación y los convertirá en hombres libres y devolverá a la sociedad el patrimonio intelectual y material por ella creado y toda la riqueza generada por la inteligencia y la laboriosidad de sus ciudadanos, así que no nos acusen de expropiadores con su propaganda moralista pasando por santurrones, que ni ustedes son los últimos, ni tan siquiera han sido los mejores, ya la historia toca a sus puertas y les trae un ultimátum, pero no se apenen que solo se trata de poner fin a los sistemas sociales basados en la explotación del hombre por el hombre, que es a lo que en definitiva nos conduce el proceso de evolución de la propia especie humana: de su intelecto, de su conciencia y de su espiritualidad.

 

El esclavismo saco a los hombres de las cavernas y les puso cadenas, el feudalismo les quito las cadenas y les puso yugos, el capitalismo les quito los yugos y les puso un precio y el próximo sistema les quitará el precio y los convertirá en hombre libres.

 

El Modo de Producción Capitalista es otro mal necesario en la historia de la evolución del hombre, bajo su dominio hemos sido testigos del avance colosal de las fuerzas productivas, con una capacidad cada vez mayor de satisfacer necesidades materiales y espirituales, que ya rebasan los marcos del modo de producción, pero no es un mérito del sistema, es el resultado de la evolución de la inteligencia y los conocimientos de la especie humana y que ha traído también como consecuencia la evolución de la conciencia y la espiritualidad del ser humano, que ya demanda cada vez con más fuerza, nuevos derechos humanos y una superior democracia que los garantice.

 

Estábamos siendo testigos de este proceso en la evolución de nuestra especie, donde el primero de estos procesos suele adelantarse al segundo, porque la evolución de la conciencia y la espiritualidad de la especie humana es un proceso más lento, pero no contábamos con algo impredecible, el desarrollo colosal de las fuerzas productivas alcanzado, metidas aun el caparazón del Sistema Capitalista, han llegado a un punto donde amenazan con destruir el habitad de todas las especies vivientes del planeta: el cambio climático, la destrucción de los ecosistemas, la creciente desertificación, el uso irracional e indiscriminado de los recursos naturales y el incremento de la carrera armamentista y las guerras, incluidos los medios nucleares de destrucción en masa,  ponen en peligro la propia supervivencia de la especie humana y esto nos está forzando a acelerar el segundo de estos procesos y aunque aún la sociedad en su conjunto no tiene una clara conciencia de los peligros que enfrentamos, nuestro instinto de supervivencia nos está empujando a actuar para salvar el planeta y el futuro de toda la civilización humana.

 

Ya llegó la hora en que tomen las riendas del poder, los verdaderos protagonistas de la historia, la clase de los trabajadores, genuinos gestores y hacedores de los avances de la civilización humana.

 

Estamos incursionando por nuevos caminos que nos exigen los tiempos de cambios que estamos viviendo, el tránsito por el Socialismo es uno de ellos.

 

El modo de producción comunista no se erige rompiendo totalmente con el modo de producción capitalista que le precede, la historia lo confirma y la práctica lo demostró, germina sobre la fértil tierra que este abonó y esa función la cumple el tránsito por su fase socialista, ineludibles tanto para los países en vías de desarrollo, como para los países que han alcanzado un alto grado de desarrollo, tránsito necesario para dignificar la condición humana de sus ciudadanos y quitar las trabas que entorpecen el desarrollo de las fuerzas productivas y ponerlas al servicio de toda la sociedad, para satisfacer sus necesidades materiales y espirituales y para preservar su habitad, construyendo un tipo de sociedad más justa, inclusiva, ética, moral, responsable, pacífica y civilizada, que promueva y enaltezca todos los valores que nos hacen cada vez mejores seres humanos.

 

Pretender la continuidad histórica del capitalismo, es lo que pretendieron en otras épocas históricas los esclavistas que querían seguir siendo dueños de sus esclavos, los señores feudales que querían seguir siendo dueños de sus ciervos, o dado el caso los patrones que quieren seguir siendo dueños de sus obreros asalariados, pero el ser humano no lo permitió, ni lo va a seguir permitiendo, hasta alcanzar su plena condición de hombre libre. 

 

El socialismo no es un modo de producción en sí, es tan solo otro esquema más para la transición de la sociedad capitalista a la comunista, no comprender esto ha sido el gran error estratégico cometido por el socialismo desde sus inicios y la causa principal de su fracaso en Europa, y haberlo intuido la de su salvación en Asia.

 

Surgió de la necesidad que tienen los países marginados y condenados a perpetuar el subdesarrollo generado por los propios mecanismos del sistema capitalista de producción, a ejercer también el derecho a su propio desarrollo y a llevarles la justicia social y el bienestar a sus pueblos, rasgos incipientes en estas sociedades de las características de una sociedad comunista, fue este el gran aporte teórico de Vladimir I. Lenin a la teoría marxista.

 

En la práctica de la construcción del Socialismo se han cometido muchos errores, los hay teóricos y los hay de idealismo, son inevitables en la etapa de aprendizaje, intuimos que están dadas las condiciones objetivas para su edificación,  que no existen otras alternativas y que es la única opción para sacar a nuestros pueblos y países de la espiral de dependencia y pobreza a la que han sido condenados y para la edificación de un nuevo tipo de sociedad más humana, pero las condiciones subjetivas que dependen de la conciencia de los hombres y su educación para las transformaciones que demanda la nueva sociedad están en formación, son más complejas y requieren de mayor tiempo. Es este quizás su mayor desafío y la causa principal de sus más grandes tropiezos.

 

También se han cometido errores imputables a los ataques a los que ha sido sometido desde sus inicios y que limitan su potencial creador, no nos percatamos que con el sistema de censura a la propaganda y con el de la información, estábamos censurando también el del proceso del conocimiento, que con el sistema de censura de la libertad de expresión de los ciudadanos, estábamos censurando también el del proceso de los cambios en la sociedad y que con la óptica de considerar al individuo como un medio en sí, nos estábamos olvidando de que el constituye el fin en sí y estos componentes, ténganlo presente los ideólogos del socialismo dogmático, que sofoca, cohíbe y reprime la personalidad del individuo en la sociedad, son los ingredientes que no han permitido a muchos partidos comunistas regresar al poder, después de haberlo perdido.

 

Nadie tiene una agenda para construir el socialismo, tendrá tantas modalidades como países lo emprendan, a partir momento en que tomen las riendas de su destino en sus manos y el control de los poderes y facultades del Estado para administrar el patrimonio de toda la sociedad en beneficio de las grandes masas de trabajadores y se edifica sobre la marcha, corrigiendo los errores cometidos y dentro del marco del propio sistema capitalista de producción, haciendo prevalecer con energía y determinación los intereses de toda la sociedad sobre las fuerzas hostiles de la reacción interna y externa, que se interpongan en su camino. Conocer y asimilar estos conceptos nos ayuda, porque nos permite trazar el rumbo a seguir y a damos cuenta que tenemos que hacerlo con el concurso de la inteligencia colectiva y con la anuencia, comprensión y participación libre de todos los ciudadanos.

 

Los países capitalistas desarrollados llegaran también al Comunismo a partir de la dinámica del desarrollo de sus propias sociedades, es la vía natural, así lo predijo y lo demostró Carlos Marx en su magistral obra El Capital, algunos de cuyos procesos macroeconómicos y rasgos sociales fundamentales se van imponiendo y son demandados cada vez más en estas sociedades, liderados por los partidos políticos que aglutinen a los sectores más progresistas y conscientes de la sociedad,  de esa vanguardia de la nueva clase obrera asalariada, que es la genuina gestora y  protagonista de los avances socioculturales, científicos y tecnológicos alcanzados por la humanidad en nuestros días y condicionado no solo por la propia dinámica del desarrollo desmesurado de los conocimientos y de las fuerzas productivas, sino y sobre todas las cosas, eso ya lo comprendemos hoy en día, por el avance del proceso de civilización y humanización de los seres humanos que construyen dichas sociedades y que demandarán en consecuencia, cada vez más, sociedades más humanas y más civilizadas, por lo que no es un proceso que transcurre de forma violenta y traumática en la sociedad, sino paulatina e inexorablemente hacia ideales superiores de la sociedad comunista, aunque no exento de enconadas luchas sociales,  entre los que luchan por preservar la vida y los que lucran a expensas de ella, una lucha desde el pasado y en el presente, hacia un futuro mejor, en la solución, a una escala impensada del desarrollo de los conocimientos y de las fuerzas productivas, de la insalvable  contradicción existente entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la propiedad sobre los medios de producción y la apropiación de la riqueza creada, propia de los sistemas clasistas que a lo largo de la historia han sido reemplazados, cuando se convierten a un nivel dado de desarrollo de las fuerzas productivas, con una capacidad cada vez mayor de satisfacer necesidades y de evolución de la sociedad humana y el hombre, en un freno a su encomienda social, y que lo constituye sin lugar a dudas, la plena y racional satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de todos los ciudadanos, en plena armonía con la preservación del medio natural, que sustenta todas las formas de vida en nuestro planeta.

 

Todos los modos de producción clasistas conocidos por la humanidad en el transcurso de la historia, han incubado en su seno la más grande de sus contradicciones y es que su función social es la satisfacción de las necesidades de todos los ciudadanos y no la generación de beneficios y utilidades para las clases sociales dominantes, que lo es en nuestros días la obtención de plusvalía por la clase burguesa en el poder, es una contradicción que la hace estallar el desarrollo de las fuerzas productivas, al rebasar el estrecho marco social del sistema.

 

El tránsito del Capitalismo al Comunismo está condicionado también por dos procesos en la evolución de la especie humana, el desarrollo de los conocimientos y por ende de las fuerzas productivas y el desarrollo de la espiritualidad y la conciencia de los hombres y por ende de la sociedad humana, de la solución de la contradicción existente entre ambos emerge el nuevo orden económico, es la ley que ha regido el tránsito de un sistema social al siguiente a lo largo de la historia de la humanidad, es el gran motor que impulsa los cambios revolucionarios.

 

La sucesión de los sistemas económicos están indisolublemente ligados a la evolución de la inteligencia del hombre y el consecuente desarrollo de las fuerzas productivas y conducen a que los ciudadanos vayan teniendo una participación cada vez mayor  en la redistribución de la riqueza creada por la sociedad, desde la precaria subsistencia en la comuna, al sustento del esclavo, al diezmo del ciervo, al salario del obrero, a la plena y racional satisfacción de sus necesidades, así como la evolución de la sociedad humana está indisolublemente ligada a la evolución de la conciencia y la espiritualidad del hombre, desde su estado de precariedad en la comuna, pasando a la condición de esclavos, a la de ciervos y a la de obreros asalariados, culminando en su emancipación total como hombres libres, con la desaparición de los sistemas basados en la división de la sociedad en clases sociales y en la explotación del hombre por el hombre.

 

La tan idealizada propiedad privada sobre los conocimientos y los medios de producción, creados a lo largo de los siglos por la inteligencia colectiva de toda la humanidad y patrimonio intangible de todos los seres humanos, ha sido el rasgo distintivo de los modos de producción conocidos hasta la fecha, con la imperante encomienda de la sociedad al sistema, pendiendo cual espada de Damocles, de satisfacer plena y racionalmente las crecientes necesidades materiales y espirituales de todos los ciudadanos. La incapacidad del sistema para lograrlo y el miedo visceral de las clases pudientes a perder sus privilegios, es lo que les quita el sueño y los hacen satanizar a la ideología comunista, cuando en realidad debieran estar más preocupados, que por denigrar un proceso de concentración, centralización y consiguiente socialización de la propiedad que gesta el propio sistema de forma natural en la sociedad desde hace siglos, por ponerse a pensar responsablemente, que lo que realmente necesitan, más que tener sus títulos de propiedad en orden y la riqueza a buen recaudo en paraísos fiscales, es tener un mundo, en este nuestro paraíso terrenal, donde poder gastar su fortuna, ellos y su descendencia.

 

Ya las grandes corporaciones son cada vez menos privadas y más sociales, no pueden darse el lujo de desaparecer como los pequeños negocios en el coliseo del mercado, porque las necesidades materiales y espirituales que satisfacen son imperativas de toda la sociedad y corresponde al estado en su representación, corregir sus desafueros y garantizar a cualquier costo su impecable funcionamiento y propiciar además según el mandato de los intereses representados, la redistribución de la riqueza creada para el eficiente y racional funcionamiento de toda la sociedad.

 

Ya la sociedad intuye que la riqueza creada con el desarrollo de las fuerzas productivas alcanzado por la humanidad en nuestros días, es suficiente para garantizar derechos universales básicos del ser humano en las grandes economías desarrolladas y en otras no tan desarrolladas, el acceso gratuito y con calidad a los servicios de educación y salud pública, el derecho al trabajo y a la vivienda, a una seguridad social decorosa y a una calidad de vida material y espiritual mucho mayor, pero los recursos le son escamoteados y dilapidados por minorías privilegiadas o lanzados al saco sin fondo de la carrera armamentista, para aumentar y consolidar las bases de su poderío económico y militar.

 

Los reclamos son legítimos, toda la lógica de este proceso es inobjetable, la riqueza creada es producto de la inteligencia y la laboriosidad de toda la sociedad y la clase de los capitalistas solo se apropia de los beneficios y los dilapida en una sociedad creada a su imagen y semejanza, donde se enaltecen valores superfluos y se institucionalizan la lucha feroz por la supervivencia, la corrupción, el consumismo, las lacras y los vicios humanos, en un sistema que se autoproclama como la cima de la perfección y que amparados en su dominio casi monopólico de la propaganda, los medios de difusión y las tecnologías de la información, suelen mentir descaradamente o tergiversar la verdad, justificando impúdicamente los genocidios cometidos y toda la  irracionalidad del sistema. Debemos estar alertas para no pecar de ingenuos y así no seguirles el juego, a los que además de explotarnos, nos tratan de manipular.

 

Se paga un precio muy alto cuando pecamos de ingenuos y le seguimos el juego a estos centros de poder. Por solo poner un ejemplo del arsenal de la infamia, las supuestas amenazas del gobierno de Irak al mundo, que costaron y siguen costando centenares de miles de vidas humanas y el colapso de toda una nación, se ensayan impúdicamente contra otros pueblos del mundo, alguien recuerda sus caras cuando tan descaradamente mentían, tienen ellos cargos de conciencia o sienten remordimiento por tanta destrucción y muerte infringida. Hay que ser más responsables, profundos y desconfiados, hay que preguntar como la abuelita del cuento de la caperucita.

 

La falta de escrúpulos de los centros imperiales para justificar toda la barbarie en la que sumen a la humanidad, es tan deleznable, como el silencio y la complicidad de todos los que, por migajas, les hacen el juego y venden su dignidad, a estos despreciamos más, porque les ponen precio a sus almas.

 

Ellos nos venden constantemente, con socarrona hipocresía y refinada elocuencia, la única libertad y la única democracia que conocen, la que defiende sus propios intereses de clase, muchas gracias, pero no es la que necesitamos, para hacer valer nuestros derechos.

 

Las cosas que con más ahínco suelen desacreditar los ideólogos de la burguesía, son aquellas que más ponen en peligro sus intereses y privilegios de clase, parece una buena receta, para no dejarse confundir.

 

La guerra fría nuevamente resucitada, es su más burda invención, cuando la historia nos enseña que todas las guerras por el mundo conocidas, se han litigado entre clases sociales privilegiadas en el poder, las libradas por los esclavistas, los señores feudales y las modernas de la burguesía, que ya cuenta a su haber con dos grandes conflagraciones mundiales entre los propios estados burgueses en el poder, para litigar sus diferendos y hacer la nueva repartición del codiciado botín. La amenaza terrorista es su más nueva y perversa herramienta en su afán de dominación, pues suelen clasificar a los terroristas con el rasero de sus propios y mezquinos intereses.

 

Basta ya de jugar con fuego en este mundo delirante, sufrido y traumatizado, que ya cuenta con el suficiente poderío termonuclear para autodestruirse varias veces, que no solo están apostando sus egoístas intereses de clase, sino el destino de toda la civilización.

 

Algunos afirman que el surgimiento de la vida y su evolución hasta su cúspide en la especie humana, está llena de infinitos hechos fortuitos: cósmicos, naturales y evolutivos, ahora podemos afirmar también que nunca dependió como hasta ahora de la estupidez, la ignorancia, la egolatría, la equivocación, el fanatismo o la locura de uno solo de sus especímenes.

 

Los países que más amenazados y en peligro dicen sentirse, sembrando con su propaganda el miedo y la inseguridad entre sus ciudadanos y que más demandan el aumento de sus presupuestos militares e impulsan el desarrollo de la carrera armamentista, son aquellos que más guerras y conflictos han desatado fuera de sus fronteras y los que más bases militares tienen alrededor del mundo, será esta una casualidad o pura causalidad, habría que preguntarle a Estados Unidos y también a la OTAN.

 

Divide y vencerás, parece ser una frase muy inteligente, pero cuando se fomentan el odio de género y racial, religioso, tribal y nacionalista, ideológico y de clases para lograrlo, con el fin de controlar y explotar los recursos materiales y humanos de naciones enteras, es entonces que ya no se nos hace tan elegante, cuando nos damos cuenta del alto precio que estamos pagando por este genocidio, por los sueños truncados de millones de inocentes y por todo lo que nos deshumaniza, y no estamos hablando del pasado: Irak, Afganistán, Libia, Siria, Palestina, Yemen y esto sin mencionar al resto de la sufrida África donde es interminable la lista, hay ejemplos en todo el mundo que incluyen a la culta Europa, Venezuela es el nuevo pastel, cuanta tragedia y muerte y nadie que pierda el sueño o que tenga pesadillas, ellos menos que nosotros porque nunca ponen las víctimas.

 

A veces nos preguntamos que le está pasando a la humanidad, lamentamos profundamente la pérdida de un ser querido o la mascota de la familia, pero contemplamos impasibles cada día la muerte en el mundo entero, de millones de seres humanos, números tan espantosos que a veces insensibilizan, de hombres, mujeres y niños, sacrificados en las guerras y los conflictos desatados alrededor del mundo con sus terribles consecuencias, para desestabilizar países y regiones enteras y poder controlar y explotar las riquezas que les pertenecen. No sentimos culpabilidad, ni percibimos la complicidad, como tampoco se sienten responsables los que toman las decisiones, esos políticos que tan democráticamente elegimos: decentes, elocuentes, instruidos, refinados, devotos, amorosos y condescendientes padres de familia, esos mismos que con total hipocresía nos dan sentidas lecciones de libertad, de derechos humanos y de la democracia.

 

El banquillo de los acusados está vacío porque no hay acusadores, el sistema capitalista no ha sido sentado en el mismo, porque es el que está en el poder.

 

El principio de la no intervención en los asuntos internos de otros países, debiera ser un principio sagrado de convivencia entre las naciones civilizadas, ninguna nación del mundo debiera abrogarse el derecho de traspasar sus fronteras para agredir a otras, ni fomentar y financiar el cambio del orden establecido que es facultad de sus propios pueblos, recordemos que todos lo hemos sufrido en carne propia a lo largo de la historia y pagado un alto precio por ello. Sus perpetradores debieran ser enjuiciados y condenados por la comunidad internacional bajo el cargo de crímenes de lesa humanidad y obligados a resarcir los daños ocasionados, que su impunidad no siga siendo el fruto de nuestra indiferencia, nuestra ingenuidad, nuestra cobardía o de nuestra complicidad.

 

Todo esto ocurre en un orden establecido en que el sistema basado en la propiedad privada en aras de sobrevivir y maximizar sus ganancias, buscan inescrupulosamente nuevas fuentes de materias primas y mercados y la reducción de los gastos de la producción a todo costo y a todo coste con el uso irresponsable  de la tecnología y el consiguiente ahorro de gastos de todo tipo y calaña, incluida la fuerza de trabajo y el salario pagado, que irónicamente y más depauperado cada vez, es el que debe cerrar el ciclo para la adquisición de estos mismos bienes y servicios que se producen para satisfacer las necesidades de todos los ciudadanos, que es irónicamente también la razón de ser para la  existencia de la burguesía como ente económico, ocurriéndoles como a la mítica serpiente que se come su propia cola, generando así las crisis de súper producción del sistema, otra de sus tantas e irracionales contradicciones, en un mundo donde el hambre y la desnutrición, flagelan a cientos de millones de seres humanos.

 

El desarrollo de las nuevas tecnologías, incluida la automatización y la robotización de los procesos productivos,  hacen que el capitalismo lance cada año a las filas de los desempleados a millones de trabajadores de la fuerza laboral activa, lo que unido a la sistemática política de reducción de los salarios pagados, hacen que el incremento de la producción vaya acompañado  de una drástica reducción de la demanda solvente para acceder a los bienes producidos, lo que le impide satisfacer plena y racionalmente las necesidades de todos los ciudadanos, es su contradicción fundamental, es lo que está convirtiendo ya al sistema capitalista en un freno al desarrollo de las fuerzas productivas y al avance de la civilización humana, pues los impresionantes logros científico técnicos alcanzados por la humanidad hasta nuestros días, no están siendo utilizados para mejorar la calidad de vida material y espiritual de todos los ciudadanos, siendo esta precisamente su función social en el largo camino recorrido, desde la invención de la rueda y los primeros jeroglíficos, hasta las modernas naves aeroespaciales y las visionarias ecuaciones de Einstein.

 

En defensa de los políticos burgueses diré, que cuando prometen la creación de nuevos puestos de trabajo e incumplen sus compromisos electoreros, no es que no quieran, es que no pueden, porque el sistema compulsa precisamente todo lo contrario, la constante eliminación de los puestos de trabajo por las quiebras de los negocios, la reducción artificial de los niveles de producción y la introducción de las nuevas tecnologías, debieran mejor comprometerse a reducir la jornada laboral y la edad de jubilación, al pago justo de los salarios y las pensiones, a eliminar el trabajo esclavo e infantil y a incentivar el crecimiento en los sectores económicos que aumentan la calidad de la vida: salud, educación, ciencia, cultura, deportes, infraestructuras, la protección del medio ambiente y la sana recreación.

 

Claro que para ello, habría que hacerles notar primero que la clase de los capitalistas no es la única con derechos humanos, que también existen los derechos humanos del resto de los integrantes de la sociedad, pues suelen definir este concepto con el rasero de sus propios intereses de clase, son sus sagrados derechos al neoliberalismo salvaje, a la competencia despiadada, al monopolio de la desinformación, a la explotación de la fuerza de trabajo, a la conquista de mercados y zonas de influencia, a desatar guerras y conflictos para explotar a otras naciones, a apropiarse de la riqueza creada por toda la sociedad, a combatir y aplastar las tendencias ideológicas que se opongan a sus intereses, a convertir en mercancías que se compran y se venden hasta a los propios seres humanos, incluida su dignidad.

 

Desde los inicios de la civilización del hombre y del surgimiento de la sociedad humana, el termino democracia ha ido evolucionando a la par de ambos procesos, indisolublemente ligados a la conquista de nuevos derechos humanos en las sociedades divididas en clases sociales, desde los inherentes a su condición de esclavos, de ciervos y como trabajadores asalariados, lo que ha representado para cada momento histórico un avance cualitativo de los modos de producción, cada vez más democráticos y cada vez con mayores derechos humanos.

 

Los términos democracia y derechos humanos, no son una creación de las clases explotadoras para lograr sus designios, son conquistas de la civilización humana, ganados a fuerza del crecimiento de la inteligencia, la conciencia y los valores humanos del hombre, no es algo que nos regalan, es un derecho ganado con el devenir de la historia, por el contrario, las clases explotadoras tratan de escamotearlos constantemente y la clase de los trabajadores asalariados luchan instintivamente por preservar estas conquistas.

 

La democracia ha ido evolucionando con el decursar de los distintos modos de producción conocidos en la historia de la humanidad, ella se encarga de garantizar los derechos humanos alcanzados por el hombre a lo largo de su proceso evolutivo, los que a su vez dependen de la capacidad de las fuerzas productivas para satisfacer sus necesidades materiales y para satisfacer las demandas espirituales que demandan la cada vez superior conciencia y  espiritualidad del ser humano, ambos guardan una estrecha relación dialéctica, pues para aspirar a mayores derechos humanos, hay que aspirar a una superior democracia.

 

Para definir la democracia hay que hablar de derechos humanos, ya el sistema capitalista no da respuesta a los derechos humanos que reclaman hoy en día el potencial alcanzado por el desarrollo de las fuerzas productivas y la propia evolución de la conciencia del hombre, ya el desarrollo de este proceso está reclamando derechos universales básicos para las clases trabajadoras que producen toda la riqueza de la sociedad, que es la razón de ser del sistema: educación y salud publica al alcance de todos, el derecho al trabajo, la seguridad social y a una vivienda decorosa, el respeto a la vida y a la dignidad de los seres humanos, el cuidado y la protección del planeta en que vivimos, el derecho a vivir en paz y seguridad y el cese de las guerras y del genocidio humano.

 

Ya no nos engañan con su doble rasero para medir los derechos humanos con su amañada democracia burguesa, ya es muy alto el costo que estamos pagando para mantener los derechos humanos de una clase egoísta y en su inmensa mayoría parásita de la sociedad, porque sus derechos son en detrimento de nuestros propios derechos.

 

Los actuales sistemas parlamentarios y partidistas existentes en las democracias representativas burguesas de nuestros días, para la elección de los poderes del Estado mediante mecanismos de votación popular, no son solo para que las clases adineradas se perpetúen en el poder, son ante todo conquistas de las grandes masas de trabajadores en el mundo, en la búsqueda de un tipo de sociedad más humana, racional, justa, pacifica, solidaria, sostenible y civilizada, donde desaparezcan la explotación del hombre por el hombre y de unas naciones por otras.

 

En estos tiempos de desarrollo impensado de las armas de destrucción masivas y de crecimiento de la conciencia y la espiritualidad de los hombres, se impone como estrategia principal de lucha utilizar la vía de las elecciones parlamentarias y presidenciales, que es la que ha pavimentado sabiamente la historia, para que las grandes masas de trabajadores se hagan dueñas del poder político, para construir el tipo de sociedad que demandan los tiempos que vivimos. Corresponde entonces trabajar en la construcción del partido que represente los intereses de las grandes masas de trabajadores y como consigna principal en la lucha, la justa y equitativa redistribución de la riqueza creada por toda la sociedad, que ellos son las que la crean con su inteligencia, esfuerzo y sacrificio. No se trata de mendigar favores, ni de arrebatárselos a nadie, solo se trata de reclamar sus legítimos derechos.

 

A las grandes economías capitalistas desarrolladas de nuestros días, les ocurre como en su tiempo a los grandes imperios surgidos del esclavismo y del feudalismo, que pensaron en su época que habían llegado a la cima de la grandeza y la perfección y que perdurarían en el tiempo, pero ya conocemos que todas anidaban en sus entrañas las células cancerígenas de su propia destrucción y es que los sistemas económicos por su esencia están concebidos para servir a los intereses de toda la sociedad y no solo a los intereses de grupos privilegiados de poder.

 

Este sistema caótico, el de la explotación del hombre por el hombre, es también como en el pasado, el de la explotación de unas naciones por otras y esto lo conocen en carne propia todas las naciones del mundo, hasta las más desarrollada de nuestros días, que en su época sufrieron de la explotación de sus conquistadores y colonizadores y llevaron a cabo levantamientos y revoluciones para zafarse de sus ataduras, ¿porque les extraña entonces que tantos países marginados y oprimidos en este mundo de hoy, se alcen para romper sus cadenas y lograr su emancipación y así poder  ejercer su sagrado derecho al desarrollo y a un futuro mejor?

 

En aras de la defensa de intereses espurios, el mundo sigue sumido en la barbarie y la irracionalidad, a mayor escala que en épocas de la antigüedad, donde millones de seres humanos son sacrificados cada año en la hoguera de la moderna inquisición: la de la irracional carrera armamentista, las guerras y los conflictos, el hambre, la desnutrición, la insalubridad, la marginalidad, odios raciales, de género y religiosos, los vicios de todo tipo y la explotación de los hombres, incluida la más deleznable de todas, la explotación infantil y donde estados completos son desestabilizados y aniquilados para acceder a sus recursos.

 

El mundo todo, su equilibrio y biodiversidad, ya están a merced de las nuevas y cada vez más sofisticadas tecnologías, cual juguetes peligrosos en manos de grupos de poder irresponsables e inescrupulosos, que irónicamente se proclaman ante nosotros como campeones en la defensa de la democracia y los derechos humanos, sin que les falte razón, pues sin duda que se creen, los únicos con esos derechos.

 

El precio a pagar por el desarrollo de la tecnología, no puede ser nunca el precio de la propia vida, es ya más que un dictado de nuestro instinto de supervivencia, un dictado de nuestra humanidad y de nuestra conciencia. El precio a pagar por el privilegio del desarrollo de nuestra inteligencia, de entre todas las especies vivientes, no tiene otro nombre, se llama responsabilidad.

 

Estamos sumidos en una loca carrera hacia la extinción, ya aprendimos como hacerlo, la población del planeta crece aceleradamente así como la demanda de recursos para su sostenimiento y al paso destruimos el medio ambiente en que vivimos, el agua que bebemos, la tierra que pisamos y el aire que respiramos, ponemos los ecosistemas al borde de colapsos irreversibles, despilfarramos los limitados recursos naturales que nos brinda la naturaleza y para más efectividad competimos despiadadamente en una feroz lucha por la supervivencia los unos contra los otros, hermanos contra hermanos, y lo hacemos además con elegancia porque lo solemos justificar y argumentar a la sombra del Maltusianismo y también del Armagedón, urge poner fin a la orgía, ya tenemos la receta: desarrollo sostenible, justicia social e igualdad, la no injerencia y la paz, educación y salud, unidad y solidaridad y mucha responsabilidad, pónganle el nombre que quieran, ya discrepen de Carlos Marx, de Darwin, de Hegel o del propio Dios, yo suelo llamarlo Nuestro Destino.  

 

La contradicción existente entre los intereses privados, que emanan de la  propiedad privada sobre los medios fundamentales de producción y los intereses de toda la sociedad, a la que se destinan magros recursos de la riqueza por ella creada, arrancados muchas veces en enconadas luchas sociales, hacen que el desarrollo alcanzado por la humanidad no esté siendo utilizado racionalmente para el beneficio del ser humano y el mejoramiento de su entorno natural, para mejorar la calidad de su vida y el desarrollo de todo su potencial humano y espiritual, y es este hoy por hoy el mayor desafío de la humanidad y en ello está en juego su futuro, ese futuro que nos guste o no, que nos asuste o no, está en nuestras manos delinear y conquistar.

 

También como en el pasado, continuamos viviendo entre lujosas mansiones y los modernos barracones de la clase obrera asalariada y aunque la burguesía propicia el surgimiento de una clase media nacional en la sociedad, para enmascarar y consolidar las bases de sus privilegios de clase, en el mundo del espectáculo, para el entretenimiento, la enajenación  y la dominación cultural y en el mundo de los negocios para explotar y apropiarse del talento y los conocimientos generados por todos los miembros de la sociedad, clase a la que suelen pertenecer ocasionalmente  intelectuales, artistas, deportistas, científicos y profesionales, rentistas y pequeños comerciantes de la falaz iniciativa privada, sepan que también son asalariados y que también son explotados, pero sin contar con la protección ni el reconocimiento, de toda la sociedad.

 

El mundo se convierte cada vez más en una sola economía interdependiente, globalizada y multilateral, como una es la especie humana en toda la riqueza de sus razas, el futuro nos enseñará a las buenas o a las malas, que no hay otra forma de preservar el planeta, a fin de cuentas, respiramos el mismo aire y bebemos la misma agua, desde tiempos inmemorables y en los tiempos por venir.

 

Alguien cree que la humanidad vive tiempos difíciles, para nada, tan solo esperen a que continúe el proceso del acelerado desarrollo de la inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología, la nanotecnología y la química y la física de las partículas, entre otras muchas y entonces vislumbraremos apenas, la verdadera naturaleza de los inmensos retos que enfrentará  la humanidad en un futuro no muy lejano y todo ello sin contar el despilfarro y agotamiento de los recursos naturales no renovables del planeta y que no sean irreparables los daños causados a los ecosistemas que sustentan la vida en la Tierra, pues seguimos perdiendo cada año en espiral ascendente, cientos de especies vivientes que la naturaleza demoró millones de años en perfeccionar, en un proceso que de continuar su ritmo, nos dejaría apenas el consuelo, de que la especie humana, no sería la última en desaparecer. 

 

Estos son apenas los factores objetivos, porque los subjetivos que le agrega el hombre, con la carrera armamentista, las guerras de rapiña, las masacres y la devastación, son más absurdos, e igual de apremiantes. Hay que decirle NO a la guerra y NO a las poderosas fuerzas que las  instigan, pero hay que hacerlo cómo la fuerza implacable que somos: cuando actuamos solidarios, unidos, humanos, civilizados e inteligentes y no nos convirtamos al calor de esta lucha en algo peor y más repugnante que lo que tratamos de combatir, donde se masacran a aliados que no son culpables y se benefician a enemigos que sí lo son, echándole más leña a un fuego, que tratamos de apagar y para no mancillar la memoria, con más muertes inocentes, de los millones de seres humanos sacrificados en estos conflictos, en África, el Medio Oriente y cualquier otro oscuro lugar, que si están reclamando justicia, pero nunca la venganza.

 

Los riesgos del futuro son grandes, pero la especie humana lo es mucho más, no solo porque conserva su instinto de supervivencia, sino porque está en constante proceso de transformación y evolución, hacia un ser humano superior.

 

El principal motor impulsor de los cambios en la sociedad humana, sustentados por el desarrollo de los conocimientos y la tecnología, lo constituye el propio nivel de civilización y humanización alcanzado por la especie humana en su proceso evolutivo. A cada estadía de desarrollo de este proceso evolutivo, corresponde un determinado modo de producción y violentarlo en uno u otro sentido, nos puede hacer pecar de reaccionarios o utópicos.

 

Los modos de producción  están determinados y en función del proceso de evolución de la especie humana y de toda ella cada vez más y de ello da fe nuestra cada vez superior inteligencia, conciencia y espiritualidad y que no vivamos ya, ni en la incertidumbre de la comunidad primitiva, ni en la infamia del esclavismo, ni en el oscurantismo del feudalismo y aunque aún tengamos las desigualdades y las lacras del capitalismo, seguiremos aspirando cada vez un poco más, al bienestar general, de las sociedades comunistas del futuro.

 

No se trata de que el fantasma del comunismo recorra el mundo, se trata de que el espíritu del comunismo, sea la esperanza para salvar a la humanidad y al mundo.

 

El Capitalismo en la lógica de su desarrollo evoluciono al Imperialismo, que no es otra cosa que el poder concentrado en las manos de las grandes transnacionales de la oligarquía internacional, que actúan a pesar de sus diferencias como un solo ente y concilian sus políticas para repartirse los mercados y las zonas de influencia, son por lo regular grandes oligopolios financieros, armamentistas, petroleros, farmacéuticos, alimentarios, comerciales, en la esfera de las tele comunicaciones y en la industria del entretenimiento y el placer, los que en medio del más crudo neoliberalismo nos imponen en función de sus intereses sus políticas y modelos de desarrollo, hasta los del armamentismo, también de oferta y demanda, donde la oferta son sus armas y la demanda son nuestras vidas, y también para que defendamos sus propios intereses alrededor del mundo, que para eso están las oligarquías nacionales, su clase media internacional.

 

Cuidémonos del Fascismo, es la cara siniestra y real del Capitalismo al corrérsele el maquillaje y mostrarnos sus verdaderas entrañas, es su intento más desesperado cuando están en peligro sus intereses de clase, sus armas más repulsivas son el racismo y la xenofobia, para enfrentarnos y dividirnos y así poder arremeter contra las fuerzas progresistas de la sociedad que amenazan sus intereses de clase, recuerden al europeo y también al americano, que lo son tanto los perpetradores como sus patrocinadores y que no hay nación en el mundo inmune al cáncer de la deshumanización, al desprecio de la vida de sus semejantes.

 

Otro tema controversial de la teoría marxista no actualizada a los nuevos tiempos que vivimos, es el relacionado con la religión, inexplicable contradicción existente en nuestros días entre dos fuerzas que luchan por los mismos valores del hombre y por los mismos objetivos sociales.

 

La religión es parte inseparable de la historia del hombre, de su civilización y de su humanización, también lo es del surgimiento y desarrollo de la sociedad humana, bajo sus estrictos códigos morales y éticos se fundaron los pilares de la convivencia entre los seres humanos y las naciones, la trascendencia en el tiempo de sus doctrinas descansa en los valores humanos que predican: amor, paz, fraternidad, justicia, bondad, perdón, caridad, el respeto a la vida, la solidaridad y de todos los valores que nos hacen mejores seres humanos. También ha sido fuente del conocimiento y de desarrollo del intelecto humano y cuna de ilustres pensadores y grandes instituciones del patrimonio de la humanidad.

 

Que ha sido también parte del sistema de dominio y explotación de las clases dominantes en los sistemas económicos clasistas que ha conocido la historia de la humanidad, es tan cierto como que todos y cada uno de estos sistemas económicos han sido también para su época más revolucionarios que los que le precedieron, pero la religión ha tenido el gran mérito histórico de adaptarse, evolucionar y sobrevivir a cada uno de ellos, porque las bases de su doctrina son también revolucionarias.

 

La religión es un aliado natural del marxismo en su lucha por un mundo mejor, para dignificar al ser humano y salvar el destino de toda la civilización, que existen en la actualidad sectores religiosos aliados a las clases explotadoras y a intereses de la reacción internacional, es tan cierto como que entre las filas de los marxistas y del movimiento de la izquierda internacional, existen sectores que coquetean y se confabulan con los enemigos de sus pueblos, es un fenómeno lógico en la evolución de las doctrinas y las ideas y en los procesos que anteceden a los grandes cambios que van madurando en la sociedad, dejemos que sea la historia como lo ha hecho hasta ahora, la que se encargue de hacer prevalecer la esencia de sus doctrinas. Les damos nuestra bendición marxista, a todos los credos por igual. 

 

Los sistemas económicos no son entes que funcionan independientes de la voluntad de los hombres, son el resultado de nuestra propia invención y surgieron de la necesidad creada por la aparición de la división del trabajo entre los hombres y como instrumento para el intercambio de los valores por ellos creados y aunque su desarrollo está limitado y condicionado por factores que dependen del proceso de evolución de la propia especie humana y del desarrollo de sus conocimientos y de las fuerzas productivas, estos reclaman imperativamente pasar a estadios superiores con la maduración cuantitativa y cualitativa de los procesos que los condicionan, ya lo han hecho varias veces, de la comunidad primitiva pasaron al esclavismo, de este al feudalismo y de ahí al capitalismo y el siguiente peldaño es hacia sus propias raíces, esas que nos identifican como la sociedad solidaria que somos y esto lo percibimos porque somos los que lo demandamos y que ya no es hoy solo un reclamo de nuestro instinto de supervivencia por los grandes peligros que se ciernen sobre toda la humanidad, sino también de nuestra condición humana, que rechaza todo lo injusto, cruel e inhumano de los sistemas basados en la división de la sociedad en clases sociales y en la explotación de los hombres.

 

No fue por azar que extrajo Carlos Marx del nombre de las comunas, su definición de Comunismo.

 

Y aunque para vergüenza nuestra, aún existen esclavos y siervos en algunos parajes de este mundo en que vivimos, no concebimos hoy en día, el tener que vivir como esclavos en el esclavismo, o ciervos en el feudalismo, pero lo seguimos haciendo como asalariados en el capitalismo, de otra clase social también parásita como sus antecesoras que por igual nos explota. Ya prescindimos en otras épocas históricas de los grandes esclavistas y también de los señores feudales y seguimos nuestro curso.

 

Los Sistemas económicos no son tan sofisticados, tampoco lo son tan eternos, ni las clases sociales tan imprescindibles, según nos enseña la historia.

 

El Estado como poder supremo en la sociedad, ha sido siempre el instrumento de mantenimiento, regulación y control de los sistemas económicos conocidos hasta la fecha, e incondicional defensor de los intereses de cada clase social representada, lo fue de los comuneros, de los esclavistas, de los señores feudales y lo es hoy de la clase de los capitalistas, volvamos a las raíces y que vuelva a ser el Estado el representante de los intereses de toda la sociedad, urge entonces acceder al poder político, para que se haga esa, su voluntad.

 

Los hombres no son importantes, los pueblos lo son, los gobiernos no son importantes, la democracia si lo es, las doctrinas no son importantes, los derechos humanos lo son, los partidos no son importantes, las ideas y los principios si lo son. Por eso un partido que defiende las ideas y los principios de todo un pueblo, en el pleno ejercicio de la democracia, para el logro de sus ideales y la plena y racional satisfacción de sus necesidades materiales y espirituales, es entonces muy importante y fíjense que no le estoy poniendo apellidos al nombre, que cada cual lo decida, pero eso ante todo hay que merecerlo, para ganarlo ante el pueblo y así poderlo conducir, no solo divididos en el reclamo de limosnas económicas a los gobiernos de turno, sino a la toma del poder político, para la construcción de una sociedad más justa, racional y humanista, que dignifique la condición humana de sus ciudadanos y que contribuya también a salvar el destino del planeta y el futuro de la civilización humana,

 

Podemos seguir soñando, pero tenemos que ser más responsables y comenzar a actuar.

 

El futuro de la civilización humana está en las manos equivocadas, de los representantes de intereses de grupos privilegiados de poder y no en las manos de quienes representan los intereses de toda la sociedad, los solemos distinguir por su vocación humanista, urge alistarse entonces para enfrentar estos desafíos, con premura y mucha determinación.

 

La forma en la que los Estados redistribuyen toda la riqueza creada por la sociedad, con independencia de por quién sea generada, es la que determina en última instancia su carácter y esto lo suelen hacer en función de los intereses que representan, de las clases sociales o de toda la sociedad. Hoy por hoy y en la actual etapa de transición del sistema capitalista de producción a un estadio superior de organización de la sociedad humana, el dilema fundamental no está dado por el carácter de la propiedad, sino por el destino que se le dé, a toda la riqueza creada por la sociedad, que es lo que en última instancia determina también el carácter de dicha propiedad, razón por la cual:

 

Esta debe ser la estrategia en la lucha de clases que libran hoy en día las grandes masas de trabajadores asalariados en todo el mundo, para alcanzar la sociedad con justicia social que todos estamos demandando.

 

La principal demanda económica de la clase de los trabajadores asalariados en las condiciones del mundo actual, debe ser por la justa redistribución de la riqueza creada por toda la sociedad, no se trata de mendigar limosnas a las clases pudientes, se trata de exigir la justa retribución del fruto de su trabajo, porque son ellos los verdaderos creadores y hacedores de toda la riqueza intelectual y material generada por la sociedad, no es una lucha aislada y fraccionada, es una batalla de todos en torno a una causa común, porque para ganarla en toda la línea, hay que lanzarse a la toma del poder político por la vía de las elecciones y tomar el control de todos los poderes del estado y así  poder poner las nuevas reglas del juego, teniendo siempre presente, que SI SOMOS LA MAYORIA, SOMOS LOS QUE MANDAMOS.

 

Esta debe ser la táctica en la lucha de clases que libran hoy en día las grandes masas de trabajadores asalariados en todo el mundo, para alcanzar la sociedad con justicia social que todos estamos demandando.

 

Los sistemas de organización y gestión de la producción y las finanzas que la humanidad ha ido perfeccionando a lo largo de la historia de los sistemas económicos conocidos, que no lo son solo del capitalismo y no lo son solo privados, son también un logro de la civilización humana, no se trata en lo absoluto de barrerlos y sumir a la sociedad en el caos, solo se trata de que no sea la clase capitalista la que dilapide en función de sus intereses la riqueza creada por toda la sociedad y decida el destino de la vida de miles de millones de seres humanos y el de toda la civilización. Se trata de que prevalezcan los valores e intereses supremos de toda la sociedad en la convivencia entre los seres humanos y las naciones y que sea esta la que decida el destino de la riqueza por ella creada para la acumulación, la inversión y el consumo y dentro de este último, cuál es la parte justa que les corresponde a los propietarios de los medios de producción por el trabajo socialmente útil que aportan a la sociedad.

 

Recibirán todo el apoyo de la sociedad en el cumplimiento de su misión social que es la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de todos los ciudadanos, pero les debe quedar bien claro, cuáles son esas necesidades y cuáles son sus prioridades, que la sociedad sea siempre con todos, pero siempre para el bien de todos, donde convivan en perfecta armonía la propiedad estatal según convenga al interés de la sociedad y las distintas formas de la propiedad privada, siempre y cuando no entren en contradicción con los intereses supremos de toda la sociedad.

 

Toda la propiedad es por naturaleza de carácter social, puede ser material o intelectual, por su contenido la sociedad reconoce varios tipos de propiedad a saber: la propiedad privada, la propiedad estatal, la propiedad cooperativa y la propiedad personal, todas delimitadas por las clases sociales que estén ejerciendo el poder.

 

El proletariado al tomar el poder político no se convierte en dueño de los medios de producción, estos tienen ya por su propia naturaleza un carácter social y han pertenecido siempre a la sociedad en todos y cada uno de los modos de producción conocidos en la historia de la humanidad, porque su función social es la de satisfacer las necesidades materiales y espirituales de todos los miembros de la sociedad, en dependencia cada vez más del nivel alcanzado del desarrollo de las fuerzas productivas.

 

Es el Estado quien decide cual adopta forma de propiedad estatal, privada o cooperativa en función de los intereses de la sociedad y de las condiciones objetivas a las que se enfrenta en cada momento histórico, confundir la propiedad estatal con la propiedad colectiva, es crear una falsa imagen de dueños, que afecta la política, la economía y también la ideología, en la práctica lo que es de todos, resulta no ser de nadie, es caldo de cultivo para  la indolencia, el nepotismo y la corrupción y el Estado termina por descuidar sus obligaciones y responsabilidades para con toda la sociedad.

 

En el socialismo no se trata de satisfacer las necesidades de todos por igual, se trata de satisfacer las necesidades de los que trabajan en dependencia de su aporte a la formación de la riqueza creada por la sociedad, no es una sociedad para el mejor vivir de los parásitos, los lumpen y los corruptos, es una sociedad que da todas las posibilidades, oportunidades y garantías a los ciudadanos para que vivan del fruto de su trabajo y es también una sociedad preocupada por sus menores, sus ancianos y por todas las personas vulnerables o con limitaciones físicas y mentales, que necesitan de la solidaridad de sus compatriotas.

 

Quizás si habría que prescindir de todo el andamiaje especulativo, ficticio, paradisiaco, rapaz y parasitario del sistema financiero capitalista, no lo necesitamos en lo absoluto como elemento de desestabilización, chantaje, dominación y control de las economías de otros países. Que exploten todas las burbujas financieras y bursátiles, que el valor real del patrimonio de la sociedad sea el de su capacidad de satisfacer plena y racionalmente las necesidades materiales y espirituales de todos los ciudadanos y de garantizarles una vida más plena.

 

La actual clase capitalista en el poder se ha vuelto descaradamente  avara, esconden sus fortunas en paraísos fiscales, evaden el pago de impuestos con artilugios legales y otros no tan legales, las contribuciones de los ciudadanos los sacan de sus problemas financieros, promulgan leyes para que el peso de los impuestos recaiga sobre los sectores de menos ingresos, incrementan los gastos militares y promueven políticas para recortan los salarios, las pensiones y los gastos sociales, evidentemente la codicia no va de la mano con su instinto de supervivencia y nosotros tan abducidos con su propaganda apologista apenas si lo notamos, que en esto si suelen ser muy efectivos y competentes, tan prepotentes y arrogantes se comportan y tan imprescindibles nos hacen creer que son.

 

Asumimos también que los modelos de Socialismo en Desarrollo y de Socialismo Desarrollado a los que aspiramos en el actual momento histórico en que vivimos, aunque más humanos, justos y racionales tampoco son modelos de sociedades perfectas, son una transición inevitable para rescatar y dignificar nuestra condición humana y barrer el efecto acumulado de tantos años de explotación, ignorancia y exclusión social, son tan solo la antesala para edificar la sociedad del futuro, pues está muy lejos aún el día en que no sean necesarios los Estados para dictar leyes y mantener el orden social, en que el trabajo se convierta en una necesidad espiritual del hombre y no necesite ser remunerado, pues la sociedad estará en condiciones de satisfacer por igual las necesidades materiales básicas de todos los ciudadanos y de forma diferenciada las más importantes de todas, las demandadas por la riqueza espiritual de cada personalidad, en que desaparezcan las fronteras raciales, ideológicas y entre los países y seamos todos orgullosos ciudadanos del planeta Tierra.

 

La Sociedad Comunista no es estigma para la conciencia humana, ni mucho menos arma para envilecerla, es el sueño de la humanidad para la sociedad del futuro, nos falta aún para ello un mayor desarrollo de las fuerzas productivas y una mayor inteligencia, conciencia y espiritualidad como seres humanos, pero asumimos también que es este el futuro al que nos conduce la evolución de nuestra especie, Dios mediante, si las actuales generaciones en la historia de la humanidad no la destruyen antes y privan a la especie humana de ese futuro luminoso que avizoramos, el de llevar la vida al universo todo en la búsqueda de su identidad y de su destino.  

 

Por los grandes dilemas que enfrenta hoy en día la humanidad y que ponen en riesgo la supervivencia de la propia especie humana, se podría decir parafraseando a Carlos Marx, ¡Ciudadanos de todos los países, uníos!, debiera ser este el lema de nuestras Naciones Unidas, ávida de superiores empeños y mayor protagonismo.

 

La Organización de Naciones Unidas se va a democratizar y comenzará a jugar su rol de guardiana y defensora de la paz y la seguridad mundial y de defensora de todas las formas de vida y de la salud del planeta, en la misma medida en que sus estados miembros se vayan democratizando y se conviertan en guardianes y defensores de los derechos y las libertades de sus propios pueblos, no es una quimera, ni una predicción de futuro, es una necesidad imperiosa para salvaguardar el planeta y a la propia especie humana.

 

Del paso por los sistemas basados en la división de la sociedad en clases sociales, volveremos nuevamente a la sociedad sin clases sociales, que el mérito sea lo único que diferencie a los hombres. La división en clases sociales ha sido el origen primigenio de todos los males que han aquejado y laceran aún a la humanidad, pero para que nadie se apene por ello, es el precio que hemos pagado por el privilegio de nuestra evolución, del tránsito de las cavernas al espacio sideral, y acabar de superar así la ley darwinista en la evolución de nuestra especie desde sus mismos orígenes, para que sobrevivan no ya solo los más fuertes y adaptados, sino toda la civilización.

 

I am human, yo soy humano y se debiera escribir en todos los idiomas y dialectos del mundo, me encantó esa frase dicha al calor de la condena a los repugnantes atentados terroristas del estado islámico en Francia, es tan pequeña y dice tanto, imposible de describir, porque los seres humanos tienen la capacidad con su inteligencia, sensibilidad y altruismo, de enriquecerla cada día en su significado, son cada vez más los que perciben la necesidad de interiorizarla y asumirla en toda su dimensión y trascendencia.

 

Necesitamos comprender también que somos los autores y también los protagonistas del futuro hacia el que nos dirigimos, el universo material y su concatenación se rigen por leyes independientes de nuestra voluntad, tanto como las leyes del universo espiritual y su concatenación están regidas por nuestra voluntad. 

 

Cada sociedad en la historia de la humanidad es el reflejo de los seres humanos de su época y si el ser humano es cada vez mejor, la sociedad tiene que ser ineludiblemente cada vez mejor, pongo a la historia como testigo implacable e imparcial del futuro mejor al que aspiramos y a nosotros mismos, que humanos al fin, a veces necesitamos tan solo vislumbrarlo en nuestras mentes, para comprender entonces, que una sociedad mejor no solo es necesaria, si no también que es posible.

 

Solo el marxismo tiene las respuestas para todos los problemas que enfrenta la humanidad en nuestros días, pero solo si somos consecuentes con su inagotable dialéctica creadora, solo si tenemos sentido del momento histórico que estamos viviendo, solo si estamos decididos a cambiar todo lo que deba ser cambiado, en la teoría como en la práctica, en la táctica como en la estrategia, desafiando poderosas fuerzas dominantes en cada país y en el mundo al precio de cualquier sacrificio y conscientes de que no hay fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y de las ideas, no tengo la menor duda.

 

*José Abad Galindo Jiménez… Santa Clara, VC, Cuba… Licenciado en Economía… Escritor… Facebook: https://www.facebook.com/joseabad.galindo.7

 

“La sociedad no puede ser enemiga de sí misma... Si un medio de comunicación no está aportando y contribuyendo a la elevación educativa, cultural y espiritual de todos sus miembros merece ser cerrada, así de simple... Debido a que la propiedad de los medios de comunicación no es la libertad de expresión de la sociedad”... ‘ArgosIs-Internacional’ es una Agencia de Información en la Red, de carácter social (POR AHORA) con sede en la Ciudad de Miami, Florida, Estados Unidos; fundada en 1991… Web: http://www.argosisinternacional.com… Miembro de la ‘Federación Latinoamericana de Periodistas’ (FELAP)… Web:  http://www.felap.info...

 

…Este Artículo, Declaración, Documento, Etc., seleccionado para su publicación, necesariamente no tiene que reflejar en su totalidad nuestra Línea Editorial… Nuestro propósito es establecer el vehículo de información que les permita a los demás formarse su propio criterio, especialmente en los acontecimientos políticos, económicos, etc., que inciden, directa y/o indirectamente, en cada uno de nosotros… "La educación y la instrucción no consisten en rellenar la mente de ideas ajenas, sino en estimularla para que produzca sus propias ideas"… Ahora les corresponde a ustedes hacer sus propias conclusiones… Participe y opine con razonamiento…

 

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