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MATERIAL DE ESTUDIO* ‘AGENCIA DE INFORMACION ARGOS IS-INTERNACIONAL EN LA RED’ ME: De Raúl Castro con amor: la presidencia de Cuba (Articulo del The New York Times y la respuesta de Esteban Morales*) (SI NO ME LEE NO HAGA ‘CLIC’ EN ‘ME GUSTA’)

 

MATERIAL DE ESTUDIO… ARGOSIS: MAYO 18 DE 2018…

 

xCarlos Manuel Álvarez*

Abril 22 de 2018.

The New York Times.

 

-       En mayo de 2016, cuando Miguel Díaz-Canel era vicepresidente y Raúl Castro el presidente, en un desfile en La Habana CreditRamón Espinosa/Associated Press…

 

CIUDAD DE MÉXICO — El jueves 19 de abril, en vísperas de su cumpleaños 58, Miguel Díaz-Canel recibió en el Palacio de las Convenciones de La Habana un presente que el castrismo jamás le había regalado a nadie: la presidencia del Consejo de Estado de Cuba. Puede tratarse de un obsequio peligroso, una bomba de mecha corta.

 

A lo largo de la Revolución, nombramientos de menor jerarquía le han explotado entre las manos a los agasajados, haciéndoles añicos los cuerpos y enviándolos al puesto de desguace al que van a parar ciertos líderes comunistas de segundo orden.

 

Díaz-Canel parece un hombre tan consciente de la larga tradición de cancilleres y ministros que nacieron alrededor del año cero de la historia de Cuba —es decir, de 1959— y que justo por esa razón cayeron de repente en desgracia, que difícilmente haya habido alguna vez otro presidente que iniciara su mandato con más apatía y cautela que él.

 

Tomó posesión casi a su pesar, al menos en apariencia. Lucía aturdido con semejante regalo, como si no pudiera aceptarlo, como si el pantalón obsequiado no fuese su talla de cintura. Pero también parecía alguien a quien le daba pena o terror hacerle un desaire a la persona que con tanta dedicación había guardado esa pieza exclusiva para él. Me recordó cuando alguien de dinero en Cuba quería tener una deferencia conmigo y me llevaba a comer langosta. Se suponía que tenía que disfrutarlo, pero no era lo mío.

 

El sastre que es Raúl Castro entalló ese traje sin chamarreta para su pupilo disciplinado. Desde 2013, cuando lo ascendieron a primer vicepresidente del Consejo de Estado, Díaz-Canel tuvo tiempo suficiente para adaptarse a la idea; bien pudo haberse repetido para sus adentros que ya era el jefe en funciones. No importa que todavía no lo fuera, nadie se iba a enterar de su travesura. Si él no lo permitía, la Seguridad del Estado, que husmea en todas partes, no tenía por qué meterse en su cabeza.

 

Sin embargo, el anuncio formal lo agarró bajo presión. No es para menos. El tiempo político de Cuba funciona con una lógica particular. Puede decirse, sin faltar a la verdad, que así como se sabía desde hace varios años que Díaz-Canel iba a sustituir a Raúl Castro en la presidencia del país, no se supo nunca hasta el último momento quién era el elegido.

 

El hecho reviste implicaciones especiales porque es la primera vez, desde que se aprobó la Constitución socialista en 1976, que el mandatario de la isla, un ingeniero electrónico, tiene influencia nula sobre las Fuerzas Armadas. Esta brecha quizás pueda abrir un camino inédito de disputas, de lucha de egos, o al menos de desavenencias entre los funcionarios que detentan el poder formal de la diplomacia y el Estado y los generales y coroneles que controlan el poder fáctico del Ejército, los conglomerados económicos y los eficientes aparatos de vigilancia ciudadana.

 

Los cargos de presidente del Consejo de Estado y de ministros y de primer secretario del Partido Comunista tampoco recaen ya en la misma persona, una situación que promete extenderse hasta 2021, cuando Raúl le entregue a su heredero las riendas del órgano rector de la vida nacional.

 

Los reportes de la prensa extranjera suelen fallar con frecuencia en sus predicciones sobre Cuba porque la información concerniente a los asuntos gubernamentales siempre se ha movido entre lo predecible y lo misterioso, ente el conservadurismo burocrático pausado y los golpes de efecto repentinos. Los resultados de unas elecciones pueden planearse con cinco años de antelación y también pueden cambiar en el último segundo.

 

Díaz-Canel debe haber pasado cada uno de los días en que fue primer vicepresidente del país atrapado en esa cuerda esquizoide, mezcla virtuosa de planificación e incertidumbre que viene a ser como la última prueba del videojuego psicológico del totalitarismo cubano. Son los obstáculos que los padres fundadores les pusieron a sus hijos más valiosos, hasta encontrar al hombre nuevo definitivo, una tarea que les tomó casi sesenta años. Díaz-Canel llegó exhausto al final y el 19 de abril apareció en cámaras con el semblante de un sujeto que, más que comenzar un mandato, parece concluirlo.

 

La frase de cierre del discurso de despedida de Raúl, en cambio, no fue un enérgico “¡Patria o muerte!”, o un optimista “¡Viva la Revolución!”, sino un contundente “Ya acabé”, algo nunca visto u oído en actos tan solemnes, sacándose un peso de encima. Cuba parece representar una carga tal que quien cede el mando se va feliz y quien lo recibe no quiere recibirlo del todo.

 

“El compañero general de Ejército Raúl Castro Ruz (…) encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación”, dijo Díaz-Canel en su intervención, como quien no acepta completamente su regalo, o como quien sabe que aunque el regalo es suyo pueden volvérselo a quitar.

 

Su discurso estuvo marcado por la falsa emoción y por constantes evocaciones al pasado histórico, o más bien a cierta interpretación oficialista de este; una suerte de comodín para los funcionarios públicos que no encuentran nada relevante o juicioso que decir sobre esas dos interrogantes eternamente pospuestas, el presente y el futuro de Cuba.

 

No son pocos los dilemas y las malas prácticas que Díaz-Canel deberá corregir en adelante y a las que más le vale encontrarles solución: el proceso de unificación monetaria, una relación estatal plausible con el sector privado, un posible proyecto de reforma constitucional, el trato violento a la oposición política, el paso de los huracanes sobre la isla, el conflicto diplomático de los supuestos ataques sónicos, las turbas juveniles que van a chillar a los foros internacionales, el fantasma de Fidel Castro, el gobierno de Donald Trump.

 

A diferencia de otros países, donde la gente espera que los políticos no simulen o mientan en sus campañas de candidatura y sus discursos de toma de posesión, para luego darse cuenta de que justo una vez más eso fue lo que hicieron los políticos, en Cuba muchos ansían que Díaz-Canel esté simulando y mintiendo, guardando la forma ante sus superiores y esperando el momento justo, que es ya.

 

Su entrada en la historia pasa por el riesgo personal y depende únicamente de cuánto se aleje su gestión de sus padres políticos, no importa que deba seguir reivindicándolos en el discurso. Las transiciones empiezan con un demagogo y los cubanos sabrán entender. En un país clausurado para todos, suena como que este hombre tiene todavía una oportunidad.

 

*Carlos Manuel Álvarez es periodista y escritor. Su libro más reciente es "La tribu", un conjunto de crónicas sobre la Cuba después de Fidel Castro.

 

-Una Respuesta no airada al Sr. Carlos Manuel Álvarez-

 

“De Raúl Castro con amor: la presidencia de Cuba”

 

Una Respuesta no airada al Sr. Carlos Manuel Álvarez.

New York Times.

De: Esteban Morales*

La Habana, Cuba.

 

Yo siempre he imaginado que el New York Times es un periódico serio. Y no será esta la primera vez que me deje influir, pensando lo contrario.

 

Se le puede conocer, al autor, Carlos M. Álvarez, lo torcido de su pensamiento, por algunas incongruencias que ha puesto sobre el papel.

 

Su primer error, es suponer “la presidencia de Cuba como un regalo”. Porque, yo diría, que, en Cuba, después de 1959, la política nunca se ha hecho de tal modo, pues de lo contrario, la revolución no hubiese sobrevivido. Y este señor Álvarez mismo lo reconoce, cuando dice que “el castrismo jamás le ha regalado nada a nadie”. ¿En qué quedamos? Dice y se desdice.

 

Si fuera, Sr. un regalo, podría ser algo peligroso, pero como no lo es, no hay nada que temer.

 

Decir, además, que Díaz-Canel:

 

“Tomó posesión casi a su pesar, al menos en apariencia. Y que Lucía aturdido con semejante regalo, como si no pudiera aceptarlo, como si el pantalón obsequiado no fuese su talla de cintura”.

 

Es especulación excesiva. Díaz Canel parece un hombre tranquilo, yo diría que incluso lo veo impasible. En las reuniones que hemos sostenido con él, no lo he visto nunca inmutarse por nada, ni por nadie. Siquiera poner voz fuerte en determinadas discusiones. Tal vez alzarla un poco, pero sin ofender a quien tiene enfrente. He, podido, personalmente, observar, que asimila, lo que se le dice, e intercambia en paridad de respeto.

 

Pienso que no le daba ningún terror lo que estaba aconteciendo, porque lo que Raúl le estaba entregando, estoy seguro sé lo había consultado antes de llegar a la Asamblea Nacional. Donde democráticamente, entonces se haría definitivo.

 

Y continúa el Sr. Álvarez:

 

“Me recordó cuando alguien de dinero en Cuba quería tener una deferencia conmigo y me llevaba a comer langosta. Se suponía que tenía que disfrutarlo, pero no era lo mío”. Parece que, al Sr, no le gusta la langosta. Y Vuelve a desdecirse, nuestro interlocutor, cuando dice que Díaz-Canel ya había tenido, suficiente tiempo para adaptarse a la idea.

 

Considero que es verdad, fue un proceso, especial, dentro del cual, creo pudo asimilar paulatinamente su futuro papel. El propio Presidente saliente, explico, como colimaban el tiro hacia la persona mencionada.

 

Lo de la Seguridad del Estado se lo pudo haber ahorrado. Porque eso de metérsele en la cabeza a los demás son cosas de “Notre Damus”. Y este Sr. Álvarez No se acerca a esa posible calificación.

 

No sé a qué presión se refiere el Autor.

 

Por qué el anuncio formal pareció muy normal y Díaz-Canel creo no se veía presionado. Tal vez emocionado, sí. ¿Quién no habría estado de ese modo, en tales momentos?

 

El tiempo político de Cuba funciona con una lógica particular. Esa lógica política, que nuestros enemigos, nunca logran descifrar.

 

Es verdad que, no se supo nada hasta el último momento. A mí mismo, en esos días, me hicieron no menos de 10 entrevistas y participe en tres presentaciones televisivas, dos en TELESUR y una con CNN.Y aunque siempre lo señale como la posibilidad, nunca me atreví a asegurar que sería Díaz Canel el presidente. Yo también esperé hasta el último momento, porque nunca me atreví a dar como absolutamente cierto, quien seria. A [M1]  pesar de que ninguna otra solución me parecía más lógica. Y continúa diciendo el Sr. Álvarez:

 

Es cierto que “…el hecho reviste implicaciones especiales porque es la primera vez, desde que se aprobó la Constitución socialista en 1976, que el mandatario de la isla, es un ingeniero electrónico…”. Lo cual, para mí, Sr. No es ninguna desventaja, ni acontecimiento tampoco.

 

Pero lo que usted refiere, de la “influencia nula sobre las fuerzas armadas” y toda la palabrería que utiliza después, es pura especulación, que no haya asidero alguno, en el papel que el Ejército Rebelde primero y las Fuerzas Armadas después, han tenido dentro del proceso revolucionario cubano.

 

Lo cual, no es la historia de nuestro hemisferio, en el que los ejércitos castrenses, han protagonizado múltiples golpes de estado. Entrenados por la conocida Escuela de las Américas. Emergiendo de ello Criminales dictaduras, siempre apoyadas por las administraciones norteamericanas.

 

Considero, que aquí en Cuba, no se va a abrir nunca un camino de lucha por el poder entre las fuerzas armadas y la administración civil. No hay antecedentes de ello. Como si es la historia de América Latina y en otros lugares, por demás, como ya dije, apoyadas por los gobiernos norteamericanos de turno. Qué consideraron siempre, en particular, a este lado del mundo, como su “traspatio seguro”. Ahora, los muy estúpidos, vuelven a aparecerse con la Doctrina Monroe, como si más de cien años no le hubiesen sido suficientes a los pueblos latinoamericanos y caribeños, para saber qué es eso de “América para los americanos” Señor Álvarez, el último golpe de estado en Cuba, lo dio el Sargento Fulgencio Batista Zaldívar, en marzo de 1952.Con lo cual comenzó una de las dictaduras más sangrientas del continente. Derrotada, por la unidad del Ejecito Rebelde y los combatientes clandestinos, bajo la dirección de Fidel Castro, en 1959.

 

Por lo cual, es puro ilusionismo, de su parte, tal vez, acompañado de las malas intenciones y deseos más perversos, declararla posibilidad de que las fuerzas armadas cubanas, puedan darle un golpe de estado al nuevo Presidente.

 

Las sucesivas administraciones norteamericanas, desde 1959, incluida la dinastía Bush, no poco se esforzaron por conseguirlo, pero nunca lo lograron.

 

Y si el autor de semejante afirmación lo desea comprender bien, que entienda, ante todo, que quiere decir que las fuerzas armadas cubanas, son el “Pueblo Uniformado”.

 

Creo que debiera el Autor, quitarse semejante modelo de la cabeza, que, con Cuba, esos esquemas, dentro de la Revolución, nunca han funcionado y creo jamás funcionaran. Porqué carecen de lugar, no tienen asidero en la historia y el contexto político actual de la sociedad cubana. Puede que también se trate de una especulación mía, pero sin dudas, más fundamentada que la suya. En algún momento, si todo sale como se espera, Díaz-Canel repetirá el mando único de Partido, Gobierno y Estado. Lo cual ha sido, hasta ahora, garante de la permanencia del proceso revolucionario cubano. Mando único, aunque sabemos que a muchos no les ha gustado; y por ello siempre han acusado a Cuba de “dictadura totalitaria”, particularmente en los Estados Unidos. Pero ello ha sido por casi 60 años, la garantía de la supervivencia de un proceso revolucionario, que siempre han querido derrocar y nunca lo han conseguido. Y cada pueblo tiene el derecho a darse el régimen político que considere.

 

Es verdad, que lograr el cuadro idóneo, no ha sido nada fácil. Hubo que trabajar durante muchos años, pero parece que la victoria ha coronado los esfuerzos. Cuba tiene ahora el Presidente, que la inmensa mayoría de los cubanos apoyan.

 

En particular, respecto a lo referido a los reportes de la prensa extranjera, aunque yo diría que no toda ella, fallan, porque la mayoría son muy sensacionalistas, poco serias y, además, a veces, no se han tomado el trabajo de estudiar a fondo, el País del cual pretenden hablar. Lo que algunos órganos de prensa en el exterior hablan sobre Cuba, es a veces ridículo. Antes de hacer predicciones. Aunque admito que la Isla es a veces un poco impredecible e incomprensible también, me atrevo a decir, y le trasmito un secreto, que esas cosas que menciona, en son de críticas, han formado parte, no pocas veces, del arsenal de “técnicas asimétricas” de que disponemos para defendernos. Es una mezcla de todo, razón por la cual, Estados Unidos nunca ha podido copiarnos los algoritmos. A pesar de que casi ningún proceso ha sobrevivido al ataque de ese monstruo, que posee más del 90%de los órganos de prensa y divulgación en el mundo.

 

Por ello, Cuba ha tenido que generar múltiples formas para defenderse y la política norteamericana siempre se ha estrellado contra ellas. Entonces aquí entran lo que Ud. Les llama, las predicciones, los manejos de la información, lo predecible, lo misterioso y el conservadurismo burocrático y pausado, con los golpes de efecto repentinos. Todo eso es verdad, pues le digo, forman parte de las herramientas de Cuba para defenderse y sobrevivir. No son pifias, Señor Álvarez, en realidad, son medidas para sobrevivir.

 

Los cubanos revolucionarios son buenos conspiradores, hasta han penetrado a la CIA, aparte de que cuando Estados Unidos tiene que enfrentarse con Cuba, debe chocar con varias cosas: su fuerte unidad nacional, nuestra identidad, nuestra coherente y sólida cultura, nuestro patriotismo, el amor a la Revolución y a sus líderes; comenzando por Fidel, que sigue aquí entre nosotros; enfrentándose, además, los norteamericanos, a una “versión” de ellos mismos, solo que no pocas veces mejorada.

 

Nadie conoce a Estados Unidos, en este hemisferio, como Cuba; nadie se parece tanto a los norteamericanos como nosotros.

 

En este hemisferio, los cubanos son como un monstruo, que en alguna medida le salió del estómago a Estados Unidos y por eso no nos han podido tragar. Siempre les hemos identificado, siempre conocido y sabemos por dónde vienen. Siempre nos le hemos adelantado.

 

Que misterio, verdad. De ese misterio habla usted también, pero solo lo menciona, sin saber lo que es. Ni de dónde viene. Por eso el que llega a Cuba, con el alma limpia, no para hacernos daño, Cuba se le mete dentro. Eso se llama el alma de una nación. Sobre lo cual no sé si usted lo entiende.

 

Como Ud. Dice, Díaz-Canel ha llegado exhausto al final y al 19 de abril; pero no “apareció en cámaras, como dice Usted, con el semblante de un sujeto que, más que comenzar un mandato, parecía concluirlo”. Yo al menos no lo vi así. Y lo he visto decenas de veces.

 

A mi parecer, se le veía muy tranquilo, hasta contento y, sobre todo, no poco emocionado. Esa intención suya, de querer mostrar a nuestro Presidente, como
alguien que avanza hacia el patíbulo, no es propio de la persona que Ud. ha mencionado tantas veces en su artículo.

 

Alguien por esos días dijo, “que no quería estar en los zapatos de Díaz Canel”, lo cual puede ser tomado y es, de hecho, una expresión de cobardía política. Creo que Díaz Canel tiene bien puestos los zapatos.

 

Que intenciones de adivino la suya. Decir que Raúl Castro había terminado su discurso con esa frase, “Ya acabé”. Raúl, En algunas ocasiones ha utilizado esa forma. Es su estilo. Directo, jocoso, capaz hasta de burlarse de sí mismo. Raúl Castro, es como nosotros y por eso tantos le quieren. Su expresión, no quiere decir nada de lo que Ud. Supone. A pesar de que yo creo que tenía muchos motivos para sentirse cansado y el peso que puede parecer haberse quitado de encima, sin dudas, es grande.

 

Entrega el mando del país por el que ha luchado casi 70 años. Toda su vida. ¿O es que no le vamos a conceder ese crédito? Solo no se lo conceden personas como Ud. Que parecen querer ver en todo un asunto explotable políticamente. Lo demás, Señor Álvarez, es pura grotesca especulación, suya.

 

Además, eso de como Díaz Canel acepto el “regalo”, que ya le dije no era tal, parece frase de bebitos en cumpleaños· “Jorobita jorobita, lo que se da no se quita”. Nadie le va a quitar nada, a Díaz-Canel, porque Raúl con mucha razón, al criticar la política de cuadros, lo calificó como un “sobreviviente”, de ese complejo proceso, por el que atravesó, hasta llegar adonde ha llegado.

 

En Cuba, los cuadros no los eligen por el dinero que tienen. Usted está confundido y entonces hace una traslación mecánica de lo que conoce muy bien. Eso que usted ha dicho, ocurre en las elecciones en los Estados Unidos. Con sus Lobbies, sus PACS, (Comités de Acción Política), el Colegio Electoral y las cataratas de dinero que hay que aportar para ser elegido.

 

Respecto al discurso que nuestro Presidente, pronuncio al asumir el cargo.

 

Pienso que el discurso de Díaz-Canel fue sincero, emocionado y utilizando un lenguaje revolucionario, que no es el que se utiliza en muchos parlamentos por ahí. Es pura especulación y hasta de poco respeto hacia Ud. Mismo, que diga que Díaz-Canel no fue sincero, cuando se puede observar, claramente, por lo que usted mismo escribe, que no es capaz de entender el discurso, ni el contexto en que este se estaba pronunciando.

 

Si usted, Señor Álvarez, no entiende, el texto ni el contexto, del discurso, ¿Qué es lo que usted entiende?

 

Díaz-Canel, es un revolucionario cubano y estaba hablando para el pueblo revolucionario cubano. Incluso, no hablaba en primer lugar, para el gobierno que estaba allí sentado. Que este agradecido, es cierto, ¿Quién no lo estaría? pero se trataba de un acontecimiento, como cuando José Martí, le entregaba el mando de la Guerra de Independencia, al generalísimo Máximo Gómez. ¿Conoce usted ese hecho histórico?

 

Es cierto también, que el nuevo presidente se enfrenta a un conjunto de retos que deberá atacar fuertemente y vencer.

 

Son principalmente los retos de la economía. Entre los que solo mencionar, lograr hacer crecer el PIB y solucionar la dualidad monetaria, ya tiene como “para perder el sueño”.

 

Pero en Cuba, ni Fidel Castro, que era un genio, tuvo que enfrentar solo los problemas. Y Díaz-Canel hoy cuenta con casi todo un pueblo, que es uno de los más preparados, instruidos y cultos de este hemisferio.

 

Estamos de acuerdo con Usted, de cuales son todos los retos que enfrentamos. Pero digo “enfrentamos”, plural de modestia, porque Díaz Canel sabe que no está solo. Somos muchos los que vamos a poner los hombros, junto a los del Presidente, para vencer esos retos que usted menciona. Lo cual no es la realidad en Estados Unidos, donde las cosas son casi una “pelea de todos contra todos”. Donde no prima precisamente la solidaridad humana y donde los de más abajo, van cargando a las elites políticas en hombros, para que, al final, éstas se llenen los bolsillos. Realidad, que lamentablemente, les toca vivir.

 

Es cierto que, de todos esos dilemas, que hoy tenemos que enfrentar, de nuevo es el que debemos de asumir frente a Estados Unidos, el que tal vez sea el más duro. Pero ya hemos resistido casi 12 administraciones norteamericanas y las hemos vencido a todas.

 

De modo, que el único que entendió eso de manera inteligente fue Obama y entonces hizo sus esfuerzos por cambiar un poco la política. Por supuesto, sin cambiar la estrategia. Por eso no nos hicimos ilusiones entonces, ni nos las hacemos ahora. Sabemos muy bien que todo, en primer lugar, depende de nuestros esfuerzos.

 

Parece que Ud. Está Habituado a que los líderes políticos simulen. Pero a diferencia de otros lugares, en Cuba, la simulación tiene los pies muy cortos, casi más que en ningún otro lugar. Díaz Canel lo sabe y el pueblo que al tiene que dirigir también.

 

Es muy superficial decir, que “la entrada de Díaz-Canel pasa por el riesgo personal de cómo se aleje su gestión de sus padres políticos”. Algo que lo entiendo, porque es lo que Ud. Está acostumbrado a ver. Pero a los líderes que asumen esa actitud, nuestro pueblo los huele a distancia y ya le dije que, en Cuba, esa gente tiene los pies muy cortos.

 

Existe una intelectualidad y sobre todo un pueblo, en su inmensa mayoría, muy educado políticamente, culto y revolucionario, que los detecta enseguida. La demagogia rinde sus frutos en muchísimos lugares, pero en Cuba, rinde muy pocos. Aquí, hay quienes nos encargamos de hacerle la vida imposible a los demagogos y oportunistas. Que de donde usted viene, sabemos abundan. Creo que no por esta lamentable crítica que Ud. ha escrito, el New York Times ha dejado de ser un periódico serio.

 

Es que como dice el refrán, Sr. Álvarez: “Una golondrina no hace verano”.

 

Mayo 4 del 2018.

 

*Dr. Esteban Morales Domínguez Residente cubano… Director del Dpto. de Información y Publicaciones. Instituto de Economía UH… Subdirector del Dpto. de Economía Política de la Facultad de Economía… Director del Dpto. de Economía Política de la Facultad de Economía… Director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de la Habana… Decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Habana… Fundador y Director del CEHSEU por 18 años. Universidad de La Habana… Presidente del Consejo Científico UH. (1998-2005)… Miembro de la Sección de Ciencias Sociales y Humanísticas. Academia de Ciencias de Cuba… Miembro del Consejo Técnico Asesor para los Proyectos de Ciencias Sociales del  CITMA… Miembro del Consejo Técnico asesor del Ministerio de Educación Superior… Presidente de la Sección de Economía y Ciencias  de la  Sociedad Económica  de Amigos del País. 2004-2007… Miembro del Comité Científico Nacional  de la Ruta  del Esclavo (UNESCO)… Miembro de la Comisión de la UNEAC de lucha contra el racismo y la discriminación racial… Miembro de la Comisión de la Biblioteca Nacional para el estudio  de la facilidad en Cuba… Colaborador de la Agencia de Información ‘ArgosIs-Internacional’ en la Red: http://www.argosisinternacional.com

 

“La sociedad no puede ser enemiga de sí misma... Si un medio de comunicación no está aportando y contribuyendo a la elevación educativa, cultural y espiritual de todos sus miembros merece ser cerrada, así de simple... Debido a que la propiedad de los medios de comunicación no es la libertad de expresión de la sociedad”... ‘ArgosIs-Internacional’ es una Agencia de Información en la Red, de carácter social (POR AHORA) con sede en la Ciudad de Miami, Florida, Estados Unidos; fundada en 1991… Web: http://www.argosisinternacional.com… Miembro de la ‘Federación Latinoamericana de Periodistas’ (FELAP)… Web:  http://www.felap.info...

 

…Este Artículo, Declaración, Documento, Etc., seleccionado para su publicación, necesariamente no tiene que reflejar en su totalidad nuestra Línea Editorial… Nuestro propósito es establecer el vehículo de información que les permita a los demás formarse su propio criterio, especialmente en los acontecimientos políticos, económicos, etc., que inciden, directa y/o indirectamente, en cada uno de nosotros… "La educación y la instrucción no consisten en rellenar la mente de ideas ajenas, sino en estimularla para que produzca sus propias ideas"… Ahora les corresponde a ustedes hacer sus propias conclusiones… Participe y opine con razonamiento…

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