Análisis: Actividades norteamericanas en la Región bajo supervisión norteamericana, diez familias financiero el golpe en Honduras

 

ANALISIS… ARGOSIS: NOVIEMBRE 11 DE 2017…

 

xAníbal Forje (Argentina).

Editor de ‘ArgosIs-La Tribuna’.

 

La mayor  experta en temas militares de Honduras, la investigadora de la Universidad Nacional, Leticia Salomón, destapó los entresijos del golpe de Estado. Y  lo explicó como un detalle sin importancia ante una concurrida audiencia presente en una mesa redonda: “Fue planeado por un grupo empresarial liderado por Carlos Roberto Facussé, ex presidente de Honduras (1988-2002) y dueño del periódico ‘La Tribuna´´, que junto con ´La Prensa´, Él Heraldo´, los canales de TV 2, 3, 5 y 9  fueron el pilar fundamental  del golpe”.

 

El grupo al que se refería Salomón se completa con Jaime Rosenthal y Gilberto Goldstein, dirigentes  del Grupo continental, el emporio que monopoliza la banca hondureña, la agroindustria y medios de comunicación como Él Tiempo y  Canal 11. El resto de las familias que apoyaron el golpe contra Zelaya y que controlan el 90% de la  riqueza que produce el país son: José Rafael Ferrari, Juan Canahuati, el  financiero Camilo Atala, el maderero José Lamas, el empresario energético Fredy Násser, Jacobo Kattán, el industrial azucarero Guillermo Lippman y el constructor Rafael Flores.

 

Un personaje fundamental en esta conspiración fue el magnate Miguel Facussé, condecorado por el Senado colombiano en 2004 con la Orden Mérito a la Democracia, y quien hoy monopoliza el negocio de la palma aceitera y en 1992 apoyó la compra de tierras a los campesinos a menos del 10% de su valor real.

 

La prolongación de la crisis en Honduras no tiene un efecto neutro pues juega a favor de los golpistas. El repudio y el aislamiento universal no conmueven a los usurpadores. Todo lo contrario: confirman su visión paranoica de un mundo dominado por comunistas, subversivos y revolucionarios que conspiran sin cesar para frustrar su patriótica empresa. Tanto los militares como los civiles hondureños  comparten ese delirio que sigue siendo alimentado, día a día, por el Pentágono, la CIA y buena parte del establishment político del Imperio, para los cuales  la guerra no ha terminado  ni va a terminar jamás. Guerra sobre todo contra todo ese inmenso e inesperado movimiento social que se ha puesto en marcha a partir del golpe y que rebasa  amplia- y tal vez irreversiblemente- los estrechos marcos de la  mal llamada “democracia representativa” en Honduras. Bastó que aquél  pretendiese honrar esa fórmula para que la santa alianza abandonase en tropel  las  cavernas y saliera a dar batalla: allí se juntaron, para unir fuerzas, los representantes militares y políticos del imperio con la corrupta oligarquía local, la perversa  jerarquía de la Iglesia Católica, las diversas fracciones del patronato y el poder mediático que este conglomerado de la riqueza y el privilegio controla a su antojo, haciendo de la libertad de prensa una broma sangrienta.

 

No es casualidad que el sitio web de la benemérita Sociedad Interamericana de Prensa, siempre tan atenta ante todo lo que ocurra con los medios en Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador, haya ocultado arteramente lo que está aconteciendo en Honduras. La resolución más importante sobre el tema de los medios, adoptada el 24 de julio, es una condena al presidente Rafael Correa por alentar el “incesante clima de confrontación y epítetos contra periodistas, propietarios de  medios de comunicación y sus empresas!” Ni una palabra sobre Gabriel Fino  Noriega, periodista hondureño de Radio Estelar, asesinado por fuerzas  paramilitares, de la cual informa la Misión de la ONU enviada a investigar la situación de los derechos humanos en Honduras. La misma delegación comprobó  que en Tegucigalpa, Canal 36, Radio TV Maya y Radio Globo fueron militarizadas, constatándose asimismo el asalto a diversos locales de medios de comunicación y  amenazas de muerte contra periodistas, el bloqueo de sus transmisiones o la interceptación telefónica y bloqueo de su acceso a internet. La misión también  corroboró el ametrallamiento de la cabina de transmisión de Radio Juticalpa en  Olancho, y las amenazas de muerte producidas contra periodistas como el director  del diario El Libertador, Johnny J. Lagos Enríquez así como contra el periodista Luis  Galdanes. En la ciudad de Progreso los militares silenciaron las transmisiones de Radio Progreso, siendo hostigado su director el sacerdote jesuita  Ismael Moreno,  detenido temporalmente uno de sus periodistas mientras otros recibían amenazas  de muerte. Otro caso es el de Canal 26, TV Atlántica, cuyo directivo declaró ante la  misión de la ONU que los militares indicaron a los medios de comunicación del departamento que debían abstenerse de transmitir otras versiones o informaciones  que no emanasen del gobierno de facto. Ante la agresión sufrida por los periodistas de Telesur y Venezolana de Televisión- sin cuya valiente labor el mundo jamás se habría enterado de lo que ocurría en Honduras- la SIP se limitó a emitir un tibio  comunicado lamentando los hechos; la resolución dura, en cambio, se tomó en  contra de Correa.

 

Sería muy largo enumerar todas las violaciones a la libertad de prensa y los  derechos humanos, aparte del asesinato de Noriega, que pasaron desapercibidas ante los atentos censores de la SIP y sus lenguaraces, Mario Vargas Llosa y la pandilla de los “pluscuamperfectos  idiotas latinoamericanos”. Su silencio cómplice revela la descomposición moral del imperio, sus permanentes mentiras y la impunidad con la cual se mueven estos falsos defensores de la “libertad de prensa”.

Y frente a este escenario, ¡la Secretaria de Estado Hillary Clinton se atreve a calificar como imprudente el gesto de Zelaya de viajar a la frontera de su país!, al paso que su vocero, Philip Crowley, advertía contra “cualquier acción de pueda  conducir a la violencia” en Honduras. Falta ya muy poco para que Washington comience a declarar que el verdadero golpista es Zelaya y que fue él y no otro quien arrojó a su país a un caos de violencia y muerte. La promesa de nuevas mediaciones a cargo de la Casa Blanca sólo servirá para desfigurar aún más la verdad e inclinar el fiel de la balanza a favor de los golpistas y sus mandantes.

 

TODOS LA CONOCEMOS COMO USAID

 

En realidad  ese es su acrónimo, que sirve para confundir los propósitos que tiene para un trabajo específico,  porque aunque  su nombre completo en inglés es: “FROM THE AMERICAN PEOPLE”, y  en  castellano es “AGENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS PARA EL DESARROLLO INTERNACIONAL”, vuelve a aparecer con otra denominación que es “UNITED STATES AGENCY FOR INTERNATIONAL DEVELOPMENT.

 

Se declara independiente pero depende del  Departamento de Estado. Servicios que presta: distribuir la ayuda exterior no militar. Es evidente que le hace la logística y el enmascaramiento a las nuevas bases militares norteamericanas en nuestro continente. Dicho  a través de agencias subsidiarias su objetivo es el de reforzar la política exterior estadounidense, cooperando con los países receptores en las áreas económica, agrícola, sanitaria, política y humanitaria.

 

Las propias autoridades del organismo han reconocido  su apoyo a fuerzas políticas opositoras a gobiernos de América Latina, incluso en aquellos en que los regímenes  son democráticos.

 

PERÚ

 

En Perú  en el periodo 1995-2000 durante el mandato de Alberto Fujimori, inició un programa de esterilización forzada. Según el Ministerio de salud en Perú en ese periodo se esterilizaron 331.600 mujeres y 25.590 hombres. Según algunas fuentes de la USAID junto con la UNFAPA apoyaban financieramente el programa. Otras fuentes dicen que USAID no sabía que el dinero estaba siendo utilizado para el programa.

ECUADOR

 

El gobierno de Rafael Correa desde el 28 de junio de 2012 ha analizado las repercusiones de de la expulsión definitiva de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (UDAID) del país.

 

BOLIVIA

 

2008 La unión de cocaleros, en colaboración con el presidente boliviano Evo Morales expulsaron a 100 empleados y contratistas de USAID que trabajaban en la región de Chapare, alegando  frustración contra los Estados Unidos. Desde 1998 hasta el 2003, los campesinos bolivianos  recibieron ayuda de la USAID para sembrar cualquier tipo de cultivos siempre y cuando los granjeros se deshicieran de toda coca, de acuerdo a la Red Andina de Información (AIN), éstas y otras reglas impuestas por la USAID irritaron a las personas, tales como que las regiones  se declararan “zonas libres de terrorismo” (como requieren las leyes de Estados Unidos). Kathryn Ledebur, directora  de la organización mencionó “Erradiquen toda su coca y  luego hagan crecer un árbol de naranjas el cual les dará frutos dentro de ocho años, ¿pero no  tienen nada que comer mientras esperan? Una mala idea que no funcionó.  No creo que un sentimiento anti-americano haya llevado a la expulsión de USAID, sino el rechazo a malos programas”.

 

2013 En el día del trabajo del año 2013, Evo Morales expulsa a la USAID de Bolivia, luego de que la empresa hubiera operado desde 1964 en dicho país. El presidente boliviano Evo Morales mencionó en su discurso desde la Plaza de Armas de la Paz: “Hemos decidido expulsar a USAID de Bolivia, se va USAID de Bolivia” acusando a la organización de conspirar contra el gobierno, según dijo el presidente en una entrevista exclusiva con Eva Golinger.

 

Pese a que el Departamento de Estado estadounidense negó las declaraciones del presidente Evo Morales acusándolas de no tener fundamentos. Varios cables  en wikileaks contienen información sobre USAID en Bolivia. Uno de ellos afirma que “muchos  de los programas económicos administrados por la USAID van en contra de la dirección  a la que el gobierno desea para su país”.

 

MÁS ANTECEDENTES…

 

La USAID, esa misma agencia norteamericana que dedicó, solo en el año 2008, más de 45 millones de dólares para intentar desestabilizar a la Revolución Cubana, manejaba en Iraq  una amplia campaña propagandista destinada a presentar la ocupación del país como una exitosa operación  humanitaria. Además de apoyar con su red de agentes las operaciones de inteligencia y encubrir los mecanismos de corrupción generados por la administración Bush.

 

Los propios datos, aunque escasos, publicados por esta agencia norteamericana de desestabilización en su sitio web (www.usaid.gov), confirma que en las apariciones públicas de sus representantes, revelan la extensión de la actividad de este órgano del Departamento de Estado para crear la ilusión de un renacimiento de la nación árabe, víctima de la agresión estadounidense.

 

Varias investigaciones recientes establecen que hasta el  80% de la llamada ayuda otorgada a la reconstrucción de Iraq ha sido desviada mediante un complejo sistema de corrupción del cual se benefician  corporaciones  norteamericanas con la complicidad de altos funcionarios del estado iraquí y empresas asociadas iraquíes.

 

Sin embargo, las distintas variantes del sistema de recuperación de cientos de millones de dólares se convierten en la literatura propagandística de la USAID en milagros de la generosidad estadounidense que llevan al renacimiento de la sufrida nación.

 

A fuerza de informes amañados de estadísticas distorsionadas y de falsas  pretensiones, la USAID intenta convencer al público norteamericano de los éxitos de los llamados “Equipos provinciales de Reconstrucción” (PRT por sus siglas en inglés) que intentan  manifestarse fuera de la Zona Verde, donde sus ejecutivos residen, bajo la protección de escoltas paramilitares de la Blackwater.

 

Según la leyenda difundida por sus oficiales de relaciones públicas, los PRT afiliados a la agencia alcanzan armoniosas relaciones  con la población iraquí, distribuyendo en la ciudad y en el campo ayuda al desarrollo de proyectos  humanitarios.

 

En realidad es que los PRT son en su gran mayoría “incrustados” en el ejército  mercenario iraquí, no funcionan fuera de las zonas más protegidas del país y se dedican a sobornar a funcionarios complacientes y subsidiar a pequeños empresarios y agricultores luego convertidos en informantes de la inteligencia norteamericana.

 

Según Front Lines, publicación oficial de la USAID, todos los agentes de la USAID, etiquetados “asesores de desarrollo”, mantienen estrechas  comunicaciones con las tropas de ocupación de sus sectores de actividad y el sistema de inteligencia y contrainsurgencia.

 

Entre las  prioridades supuestamente humanitarias de la operación se encuentran la distribución de pequeños subsidios destinados a “reabrir pequeños restaurantes y otras tiendas”, así como ofrecer “préstamos y entrenamiento comercial para empresas pequeñas y medianas”.

 

A este sistema de reclutamiento de colaboradores de las fuerzas de ocupación, se añaden  -como en Cuba, Venezuela y Bolivia- “programas de  base para la democracia que prepara a personas en organizar a la comunidad”.

 

Los representantes de la USAID viajan exclusivamente bajo protección militar, precisa Front Lines, al admitir la precariedad de la seguridad en zonas alejadas  de instalaciones de la US Army.

 

Como evidencia del carácter particular de su obra llamada humanitaria, la presencia de la USAID  en Iraq  la manejaba  Kent Larson, un funcionario conocido  por sus actividades corrosivas en la antigua Unión Soviética. A principios de los años 2000, Larson se encontraba como jefe de la USAID nada menos que en Giorgia.

 

TAREA DE LA USAID: VOLVER DIGERIBLE LA PRESENCIA NORTEAMERICANA EN LOS PAÍSES QUE OCUPA

 

La imagen idílica de la presencia norteamericana en Iraq difundida por la USAID y su estrecha colaboración con el poder neocolonial para intentar  ablandar la resistencia, contrasta con informes mucho más realistas difundidos en la propia prensa de Estados Unidos.

 

Tan grande es la extensión de la corrupción en el país que, según un reporte  del propio New York Times afirma, dirigentes de máximo nivel del gobierno iraquí lograron desviar 13 mil millones de dólares de la ayuda norteamericana. Otras fuentes valoran en 17 mil millones de dólares el gigantesco desfalco en un país arruinado por la guerra.

 

En otro reportaje propiamente alucinante, The Huffington Post  estima en cuatro mil millones de dólares el dinero derrochado en inútiles proyectos llamados de reconstrucción, cuya apología repiten los representantes de la USAID.

 

Ejemplo de este esfuerzo reconstructivo celebrado por la agencia, la Cárcel de  Khna Bani Saad, una instalación par 1.800 presos cuyo proyecto de construcción fue otorgado a la firma US Parsons, nunca será  sin embargo, desde que empezó a elevar los muros del edificio abandonado, la firma se embolsó 333 millones de dólares.

 

Colmo de la desintegración de la llamada reconstrucción anunciada por la USAID, la confirmación del cierre de un proyecto de hospital pediátrico patrocinado por la primera dama Laura Bush (The Huffington Post).

 

La actividad propagandista de la USAID, orientada por el Departamento de Estado y coordenada por la CIA y la inteligencia del Pentágono, ilustra la total falta de ética de una agencia creada hace cuatro décadas con el propósito de desmilitarizar la ayuda humanitaria internacional de Estados Unidos.

 

En toda América Latina, decenas de agentes de la USAID también dirigen los intentos de desestabilización de Washington en los países que defienden su soberanía y se niegan a dejarse manipular por los representantes del Departamento de Estado.

 

En el 2008, agencias norteamericanas afiliadas a la USAID han financiado con  cuatro millones de dólares más de 68 programas u organizaciones de las  fuerzas opositoras de Venezuela mientras la gran mayoría de los norteamericanos, afectados por la peor crisis económica en 89 años, ignoran totalmente cómo millones de dólares de su dinero están siendo invertidos en campañas antidemocráticas en países como Nicaragua, Bolivia o Ecuador.

 

En Cuba, La USAID ha llegado el último año a nuevos extremos. Mientras derrochaba 45 millones en la contratación de empresas mercenarias para difamar a la Isla, la agencia se ha visto implicada por el General Accountability Ofice, la auditoría del gobierno federal, en escándalos de desfalco involucrando a las empresas de conocidos agentes de la CIA que subsidia a sus propios  funcionarios afiliados a la red terrorista cubanoamericana de Miami.

 

TODOS LA CONOCEMOS COMO USAID

 

En realidad  ese es su acrónimo, que sirve para confundir los propósitos que tiene para un trabajo específico,  porque aunque  su nombre completo en inglés es: “FROM THE AMERICAN PEOPLE”, y  en  castellano es “AGENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS PARA EL DESARROLLO INTERNACIONAL”, vuelve a aparecer con otra denominación que es “UNITED STATES AGENCY FOR INTERNATIONAL DEVELOPMENT.

 

Se declara independiente pero depende del  Departamento de Estado. Servicios que presta: distribuir la ayuda exterior no militar. Es evidente que le hace la logística y el enmascaramiento a las nuevas bases militares norteamericanas en nuestro continente. Dicho  a través de agencias subsidiarias su objetivo es el de reforzar la política exterior estadounidense, cooperando con los países receptores en las áreas económica, agrícola, sanitaria, política y humanitaria.

 

Las propias autoridades del organismo han reconocido  su apoyo a fuerzas políticas opositoras a gobiernos de América Latina, incluso en aquellos en que los regímenes  son democráticos.

 

PERÚ

 

En Perú  en el periodo 1995-2000 durante el mandato de Alberto Fujimori, inició un programa de esterilización forzada. Según el Ministerio de salud en Perú en ese periodo se esterilizaron 331.600 mujeres y 25.590 hombres. Según algunas fuentes de la USAID junto con la UNFAPA apoyaban financieramente el programa. Otras fuentes dicen que USAID no sabía que el dinero estaba siendo utilizado para el programa.

 

ECUADOR

 

El gobierno de Rafael Correa desde el 28 de junio de 2012 ha analizado las repercusiones de de la expulsión definitiva de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (UDAID) del país.

 

BOLIVIA

 

2008 La unión de cocaleros, en colaboración con el presidente boliviano Evo Morales expulsaron a 100 empleados y contratistas de USAID que trabajaban en la región de Chapare, alegando  frustración contra los Estados Unidos. Desde 1998 hasta el 2003, los campesinos bolivianos  recibieron ayuda de la USAID para sembrar cualquier tipo de cultivos siempre y cuando los granjeros se deshicieran de toda coca, de acuerdo a la Red Andina de Información (AIN), éstas y otras reglas impuestas por la USAID irritaron a las personas, tales como que las regiones  se declararan “zonas libres de terrorismo” (como requieren las leyes de Estados Unidos). Kathryn Ledebur, directora  de la organización mencionó “Erradiquen toda su coca y  luego hagan crecer un árbol de naranjas el cual les dará frutos dentro de ocho años, ¿pero no  tienen nada que comer mientras esperan? Una mala idea que no funcionó.  No creo que un sentimiento anti-americano haya llevado a la expulsión de USAID, sino el rechazo a malos programas”.

 

2013 En el día del trabajo del año 2013, Evo Morales expulsa a la USAID de Bolivia, luego de que la empresa hubiera operado desde 1964 en dicho país. El presidente boliviano Evo Morales mencionó en su discurso desde la Plaza de Armas de la Paz: “Hemos decidido expulsar a USAID de Bolivia, se va USAID de Bolivia” acusando a la organización de conspirar contra el gobierno, según dijo el presidente en una entrevista exclusiva con Eva Golinger.

 

Pese a que el Departamento de Estado estadounidense negó las declaraciones del presidente Evo Morales acusándolas de no tener fundamentos. Varios cables  en wikileaks contienen información sobre USAID en Bolivia. Uno de ellos afirma que “muchos  de los programas económicos administrados por la USAID van en contra de la dirección  a la que el gobierno desea para su país”.

 

MÁS ANTECEDENTES…

 

La USAID, esa misma agencia norteamericana que dedicó, solo en el año 2008, más de 45 millones de dólares para intentar desestabilizar a la Revolución Cubana, manejaba en Iraq  una amplia campaña propagandista destinada a presentar la ocupación del país como una exitosa operación  humanitaria. Además de apoyar con su red de agentes las operaciones de inteligencia y encubrir los mecanismos de corrupción generados por la administración Bush.

 

Los propios datos, aunque escasos, publicados por esta agencia norteamericana de desestabilización en su sitio web (www.usaid.gov), confirma que en las apariciones públicas de sus representantes, revelan la extensión de la actividad de este órgano del Departamento de Estado para crear la ilusión de un renacimiento de la nación árabe, víctima de la agresión estadounidense.

 

Varias investigaciones recientes establecen que hasta el  80% de la llamada ayuda otorgada a la reconstrucción de Iraq ha sido desviada mediante un complejo sistema de corrupción del cual se benefician  corporaciones  norteamericanas con la complicidad de altos funcionarios del estado iraquí y empresas asociadas iraquíes.

 

Sin embargo, las distintas variantes del sistema de recuperación de cientos de millones de dólares se convierten en la literatura propagandística de la USAID en milagros de la generosidad estadounidense que llevan al renacimiento de la sufrida nación.

 

A fuerza de informes amañados de estadísticas distorsionadas y de falsas  pretensiones, la USAID intenta convencer al público norteamericano de los éxitos de los llamados “Equipos provinciales de Reconstrucción” (PRT por sus siglas en inglés) que intentan  manifestarse fuera de la Zona Verde, donde sus ejecutivos residen, bajo la protección de escoltas paramilitares de la Blackwater.

 

Según la leyenda difundida por sus oficiales de relaciones públicas, los PRT afiliados a la agencia alcanzan armoniosas relaciones  con la población iraquí, distribuyendo en la ciudad y en el campo ayuda al desarrollo de proyectos  humanitarios.

 

En realidad es que los PRT son en su gran mayoría “incrustados” en el ejército  mercenario iraquí, no funcionan fuera de las zonas más protegidas del país y se dedican a sobornar a funcionarios complacientes y subsidiar a pequeños empresarios y agricultores luego convertidos en informantes de la inteligencia norteamericana.

 

Según Front Lines, publicación oficial de la USAID, todos los agentes de la USAID, etiquetados “asesores de desarrollo”, mantienen estrechas  comunicaciones con las tropas de ocupación de sus sectores de actividad y el sistema de inteligencia y contrainsurgencia.

 

Entre las  prioridades supuestamente humanitarias de la operación se encuentran la distribución de pequeños subsidios destinados a “reabrir pequeños restaurantes y otras tiendas”, así como ofrecer “préstamos y entrenamiento comercial para empresas pequeñas y medianas”.

 

A este sistema de reclutamiento de colaboradores de las fuerzas de ocupación, se añaden  -como en Cuba, Venezuela y Bolivia- “programas de  base para la democracia que prepara a personas en organizar a la comunidad”.

 

Los representantes de la USAID viajan exclusivamente bajo protección militar, precisa Front Lines, al admitir la precariedad de la seguridad en zonas alejadas  de instalaciones de la US Army.

 

Como evidencia del carácter particular de su obra llamada humanitaria, la presencia de la USAID  en Iraq  la manejaba  Kent Larson, un funcionario conocido  por sus actividades corrosivas en la antigua Unión Soviética. A principios de los años 2000, Larson se encontraba como jefe de la USAID nada menos que en Giorgia.

 

TAREA DE LA USAID: VOLVER DIGERIBLE LA PRESENCIA NORTEAMERICANA EN LOS PAÍSES QUE OCUPA

 

La imagen idílica de la presencia norteamericana en Iraq difundida por la USAID y su estrecha colaboración con el poder neocolonial para intentar  ablandar la resistencia, contrasta con informes mucho más realistas difundidos en la propia prensa de Estados Unidos.

 

Tan grande es la extensión de la corrupción en el país que, según un reporte  del propio New York Times afirma, dirigentes de máximo nivel del gobierno iraquí lograron desviar 13 mil millones de dólares de la ayuda norteamericana. Otras fuentes valoran en 17 mil millones de dólares el gigantesco desfalco en un país arruinado por la guerra.

 

En otro reportaje propiamente alucinante, The Huffington Post  estima en cuatro mil millones de dólares el dinero derrochado en inútiles proyectos llamados de reconstrucción, cuya apología repiten los representantes de la USAID.

 

Ejemplo de este esfuerzo reconstructivo celebrado por la agencia, la Cárcel de  Khna Bani Saad, una instalación par 1.800 presos cuyo proyecto de construcción fue otorgado a la firma US Parsons, nunca será  sin embargo, desde que empezó a elevar los muros del edificio abandonado, la firma se embolsó 333 millones de dólares.

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