Capitalismo: Nos sale carísimo mantener a los ricos

 

CAPITALISMO… ARGOSIS: MAYO 19 DE 2017…

 

xLuis I. Prádanos.

Blog. Cuba Estrella que Ilumina…

 

El sistema legal, económico, político y cultural dominante que se sufre en el mundo capitalista promueve los comportamientos egoístas y predatorios. Se admira a quienes con más eficacia y de manera no recíproca vampirizan y acaparan la riqueza generada por ecosistemas o el trabajo de comunidades humanas. En un planeta finito y ecológicamente degradado, la acumulación de riqueza de unas personas es siempre a costa de la desposesión de otras.

 

Una sociedad sostenible y saludable debería, en cambio, dotarse de mecanismos que penalicen el abuso de lo común e incentiven aquellos comportamientos que mejoren la vida de toda la comunidad y regeneren el medio ambiente del que depende todo ser vivo. Hasta que no comprendamos que la prosperidad, la seguridad y la felicidad solo se consiguen mediante colaboración, confianza y reciprocidad seguiremos atribuyendo la causa de la enfermedad a sus síntomas. Pensaremos, erróneamente, que las víctimas de un sistema perverso—y no el sistema en sí que funciona aplastando a cada vez más personas en beneficio de unos pocos privilegiados—son nuestro problema.

 

No conviene confundirse de enemigo: lo que resulta socialmente corrosivo y peligroso es la desigualdad y la asimetría de poder, no sus víctimas (las personas más vulnerables). Los que se apropian del bien común son los ricos y poderosos, no los pobres e inmigrantes. Solo hay que recordar que un puñado de personas que caben en un bar pequeño de barrio acapara más riqueza que el 50% de la población mundial o que el 1% de los humanos dispone de tanta riqueza como el 99% restante. Con estas cifras en mente, nadie puede argumentar que a la sociedad le sale caro mantener a las personas en riesgo de exclusión social sin que suene a distorsión malintencionada de la realidad.

 

En el mundo capitalista, el dinero público y la riqueza generada por las personas trabajadoras no está subvencionando a los pobres, sino a los ricos. Los ricos se subvencionan devorando lo público y lo común (lo generado por la sociedad y por los ecosistemas) y reproducen su capital sin necesidad de trabajar (intereses, rentas, herencias, especulación). El trabajo y la riqueza, en cambio, lo crea la sociedad, no las macro-corporaciones o la adicción estructural al crecimiento económico (mucho menos la especulación financiera); dichos actores, de hecho, generan dinámicas que precarizan o destruyen tanto el empleo de calidad como el medioambiente del que depende todo ser vivo que habite nuestro planeta (incluidos los seres humanos millonarios).

 

Las personas vulnerables no quitan el trabajo a nadie. Realmente, además de la creciente automatización que sustituye al trabajo humano, es la dinámica del capitalismo neoliberal la que condiciona que no florezcan empleos de calidad necesarios para la reproducción y el mantenimiento de una vida humana próspera (en agroecología, diseño sostenible y biomímesis, economía ecológica, construcción de casas pasivas, energías renovables, ecología urbana y un largo etcétera).

 

En lugar de dar más poder a las corporaciones y a los dueños del capital (la falacia de que desregulando y privatizando lo público y facilitando la vida a las macro-corporaciones se crea empleo) deberíamos, por el contrario, tasar intensamente los bienes inmuebles y el capital a partir de cierto umbral (pues se trata de la riqueza que se reproduce rápidamente no solo sin necesidad de contribuir al bien común, sino acaparándolo y destruyéndolo), no el trabajo (la contribución, monetarizada o no, al bien común y la sostenibilidad socioeconómica) para, de este modo, reducir la desigualdad y subvencionar con lo recaudado una disminución general de las horas semanales de trabajo con salarios mínimos más altos para acabar con el desempleo, el estrés y la explotación laboral y medioambiental.

 

Ahora bien, la deliberación sobre qué trabajos son necesarios para la reproducción social y cuáles son social y ecológicamente indeseables debería ser decidida por la sociedad en su conjunto, no por la dinámica de crecimiento económico a toda costa o por las corporaciones transnacionales cuyo objetivo no coincide, en la mayoría de los casos, con el bien común.

 

Obviamente, si se generasen debates abiertos entre el conjunto de los habitantes de una ciudad para decidir qué empleos hay que fomentar y cómo diseñar el espacio urbano, muy poca gente defendería la necesidad de endeudar masivamente a la ciudad y buscar inversiones extranjeras millonarias para construir autopistas o aeropuertos innecesarios y obras faraónicas disfuncionales que dejan infraestructuras monstruosas carísimas de mantener, deudas eternas, corrupción urbanística y degradación ambiental (estadios olímpicos, macro-casinos, expos, rascacielos). Estos proyectos siempre subvencionan, con dinero público, una dinámica de acumulación que beneficia a los que ya son ricos y generan un espacio urbano deplorable para los demás.

 

La mayoría de vecinas y vecinos preferirían, sin duda, espacios públicos a escala humana para el disfrute común y cotidiano, mucho más asequibles y fáciles de mantener, y que mejoren la calidad del aire y el agua, reduzcan el ruido y el estrés, favorezcan las relaciones sociales, y no dejen una mella en las arcas públicas: parques, huertos urbanos, zonas verdes y peatonales, bibliotecas y centros sociales, etc. Espacios donde la comunidad pueda encontrarse, sin necesidad de gastar y consumir, para jugar, enamorarse, charlar, hacer ejercicio o aprender y enseñar taichí, yoga, permacultura, carpintería, reparación de electrodomésticos, etc.

 

No nos podemos permitir a los ricos alimentando sus excentricidades, megalomanías y porfolios financieros a costa del bienestar social y ecológico. Que no nos engañen, los que sufren las consecuencias más dolorosas del sistema capitalista perverso no son la causa del problema, sino sus víctimas. Equivocarnos al identificar las causas de nuestro malestar tiene el contraproducente efecto de enfrentar a los oprimidos y, en consecuencia, fortalecer al opresor. Centrarnos en las causas de los problemas, y no solo en sus síntomas, es el primer paso para intentar crear un sistema socialmente deseable, económicamente estable y ecológicamente viable.

 

Fuentes:

http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Nos-sale-carisimo-mantener-a-los

http://www.cubadebate.cu/especiales/2017/05/09/sale-carisimo-mantener-a-los-ricos/#.WRMHhiDhDcc

https://culturayresistenciablog.wordpress.com/2017/05/09/nos-sale-carisimo-mantener-a-los-ricos-por-luis-i-pradanos/https://www.rebelion.org/noticia.php?id=226380

http://www.radiocubana.cu/la-opinion/17712-sale-carisimo-mantener-a-los-ricos

 

Publicado por: David Díaz Ríos / CubaSigueLaMarcha.blogspot.com

https://cubasiguelamarcha.blogspot.com/2017/05/nos-sale-carisimo-mantener-los-ricos.html 

 

8 hombres tienen la mitad de toda la riqueza mundial igual a 3 500 millones de personas…

 

xDavid Díaz Ríos.

 

Esto es un nivel de desigualdad que “amenaza con marginar a nuestras sociedades”.

 

La enorme brecha existente entre ricos y pobres eleva el descontento con la clase política en todo el mundo.

 

“Desde el Brexit al éxito de la campaña presidencial de Donald Trump, un preocupante aumento del racismo y la extendida desilusión con los políticos convencionales, existen señales crecientes de que cada vez más gente de los países ricos no está dispuesta a tolerar el status quo”, asegura Oxfam en su nuevo informe Una economía para el 99%.

 

La organización solicita en su informe un aumento de los tipos impositivos contra los “particulares ricos y las corporaciones”, así como un acuerdo mundial para que los países dejen de competir para decretar impuestos bajos para las empresas.

 

La organización humanitaria criticó las acciones de presión de las empresas y la cercanía entre empresarios y políticos, reclamó que los grupos de presión se registren públicamente y reglas más fuertes en lo concerniente a conflictos de intereses.

 

Los nuevos datos sobre la distribución de la riqueza en países como India y China le obligaron a Oxfam a revisar sus cálculos, pues el año pasado dijeron que la mitad de la riqueza de la población mundial estaba en manos de 62 personas.

 

Este es el listado de los ocho millonarios según Forbes y Oxfam:

 

1.- Bill Gates (EE. UU.): cofundador de Microsoft (75.000 millones de dólares).

 

2.- Amancio Ortega (España): fundador de Zara-Inditex (6 7.000 millones de dólares).

 

3.- Warren Buffett (EE. UU.): accionista mayoritario de Berkshire Hathaway (60.800 millones de dólares).

 

4.- Carlos Slim Helú (México): propietario de Grupo Carso (50.000 millones de dólares).

 

5.- Jeff Bezos (EE. UU.): fundador  de Amazon (45.200 millones de dólares).

 

6.- Mark Zuckerberg (EE. UU.): cofundador de Facebook (44.600 millones de dólares).

 

7.- Larry Ellison (EE. UU.): cofundador de Oracle (43.600 millones de dólares).

 

8.- Michael Bloomberg (EE. UU.): dueño de Bloomberg (40.000 millones de dólares).

 

Fuente: http://davidson.cubava.cu/2017/01/18/8-hombres-tienen-la-mitad-de-toda-la-riqueza-mundial-igual-a-3-500-millones-de-personas

 

“La sociedad no puede ser enemiga de sí misma... Si un medio de comunicación no está aportando y contribuyendo a la elevación educativa, cultural y espiritual de todos sus miembros merece ser cerrada, así de simple... Debido a que la propiedad de los medios de comunicación no es la libertad de expresión de la sociedad”...

 

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