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Crónica: Mi Abuela Blanca (EPD) y el quesito crema

 

En otras Crónicas menciono a mi querido y hermoso barrio de Casilda, ubicado en el municipio de Trinidad, de la central provincia de Sancti Spíritus, Cuba... También he mencionado la Iglesia ‘Santa Elena’ donde yo nací… sí, yo nací en la Sacristía de esa Iglesia…

 

De Trinidad puedo decir que se halla ubicada en la región central de Cuba, específicamente en el sur de la provincia cubana de Sancti Spíritus, y es la capital del municipio del mismo nombre… Se las presento…

 

…“La Villa de la Santísima Trinidad fue la tercera fundada por la Corona española  en Cuba, a principios de 1514 y se fundó con la presencia del Adelantado Diego Velázquez de Cuéllar. Como centro urbano entonces fue evolucionando con rapidez, lo cual le posibilitó ser una de las más prósperas de la mayor de las Antillas.

 

La labor de conservación y restauración emprendida por los especialistas de esta zona del centro sur de Cuba, y el amor que profesan a su ciudad sus habitantes, ha propiciado que Trinidad sea una de las ciudades coloniales mejor conservadas no sólo de Cuba, sino también de América, por lo que integra la Lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad reconocido por la Unesco, junto al Valle de los Ingenios en 1988, una zona donde prosperó la industria azucarera con la llegada de las familias Iznaga, Borrell y Brunet hacia la mitad del siglo XIX.

 

Esta producción azucarera, que enriqueció a los dueños de esos ingenios, hizo que surgieran tanto en Trinidad como en el Valle, casonas y palacetes que hoy son orgullo de la cultura cubana.  La fecha de su fundación se celebra cada año con una Semana de la Cultura Trinitaria. En enero de 2011 se festejó el cumpleaños 497 de la ciudad”…

 

Mi casa, donde yo nací, y por supuesto, me estoy refiriendo a la Sacristía de la Iglesia ‘Santa Elena’, tenía sala, dos habitaciones y una adición al fondo, de unos tres metros de largo por unos 6 de ancho… Estaba dividida en cinco pequeñas áreas, la sala, dos habitaciones, la cocina y el comedor con piso de tierra, y un patio que daba a la otra calle del lado Sur de la Iglesia… Vivíamos en ese reducido espacio mi abuela Blanca (EPD), mis cuatro tías, papá y mi mamá, con mi hermana Normita, y una prima, Sandra, esta última, hija de mi Tío Tico, el pescador de mi Crónica…

 

Al pueblito casildeño se le conoce como el de los ‘cangrejeros’, por la cantidad de ellos que entran al pueblo en su temporada. Son miles de cangrejos, no exagero, desplazándose de un lado al otro, no piden permiso para cruzar las líneas del tren, la vía pública, y hasta entrando a las casas para refugiarse en las letrinas, conocidas en mi época como ‘escusados’… El escusado de mi casa era un pequeño cuartico de madera de unos 6 pies de altura con puerta de saco pintada de cal. Dentro, y en el centro, un cajón de madera con un hueco que apuntaba a una profundidad de unos 2 metros, lleno de heces fecales, inundado en gusanos que navegaban con felicidad... En este privilegiado lugar, cada mañana, se hacía filas para entrar, y por supuesto, cuando el caso era sentarse en aquel cajón había que hacerlo con mucho cuidado por miedo a que algún ‘bicho’ nos hiciera daños…

 

Yo fui afortunado, porque  la camita donde yo dormía la compartía única y exclusivamente con mi Tía Violeta. Pobre Tía Violeta, no dejaba de quejarse cada mañana al levantarse por las ‘bolas’ tan grandes que tenía la colchoneta de nuestra pequeña y querida, pero incómoda cama... En muchísimas ocasiones mi Tía Violeta y mi mamá, trataban de arreglar aquella colchoneta que, según tengo entendido, la había regalado a mi Abuela Blanca un cura llamado Escudero… Según mi Abuela Blanca este sacerdote era una especie de enviado de Dios por ese gran obsequio. Claro, yo tenía mis dudas, porque cuando el Cura Escudero oficiaba misa el domingo, ese día desayunaba solo él.  Recuerdo aquellos desayunos, café con leche, frituras de bacalao que preparaba mi Tío Tico el día anterior, quesito crema y pan… El Cura Escudero se sentaba en la tambaleante mesa de aquel pequeño espacio de comedor, nos hacía rezar el ‘Padre Nuestro’ a todos cogidos de las manos para darle gracias a Dios por tan bendito desayuno que solo él disfrutaba… El Cura Escudero comía con hambre y por tres...

 

Cada madrugada, es decir, cada amanecer, muy temprano, serían más o menos las 4 de la mañana, mi Abuela Blanca se levantaba a hacer café... Mi pobre Abuela Blanca padecía de asma crónica y cuando le daba muy fuerte, esa noche la pasaba sentada en un taburete de la sala fumando ‘chamisco’, un cigarro artesanal de una planta conocida como ‘campana’… No había que mirar el reloj, el olor tan fuerte a leña quemándose nos sofocaba las vías respiratorias. Era una especie de diana forzada a la misma hora…   

 

Fui un nieto muy querido por mi Abuela Blanca... La única persona que podía ir a la bodega del chino Félix a comprar quesito crema era yo, y por supuesto, cuando ese milagro ocurría era yo el elegido… Nadie más podía irlo a buscar a la bodega del Chino Félix, pero había una razón muy poderosa para que mi Abuela Blanca sólo utilizara mis servicios de mensajero mañanero: yo era su consentido…  

 

Cuando el chino Félix me entregaba el quesito crema, de regreso a la casa me detenía unos minutos en uno de los portales de una casa vecina de la Iglesia... Ahí, en ese portal, me sentaba, y con esmero, como el artista que esculpe el ébano, desmantelaba el quesito crema y lo dejaba totalmente desnudo antes mis ojos… En mi bolsillo de mis cortos pantalones no me faltaba una pequeña reglita, y con ella hacia un corte perfecto a una de las esquinas del quesito crema… El pedacito cercenado lo separaba de su cuerpo central con sumo cuidado para que no descubrieran su mutilación, en especial mi Abuela Blanca... Mientras estaba en esa operación, mi saliva no se aguantaba... Ese pedacito que le arrancaba al quesito crema de mi Abuela Blanca, lo mantenía en mi boca pidiéndoles a todos los santos para que no desapareciera... ¡Que rico mi pedacito de quesito crema!...  

 

Estando una tarde en la sala de mi Apartamento en La Habana, recibo una llamada de Trinidad, donde mi Tía Violeta me daba la noticia de que Abuela Blanca, enferma ya, estaba en cama… Sus pulmones no resistían el embate de los años… Abuela Blanca fumaba mucho, y su asma la debilitó mucho más, pero sin embargo, se mantuvo con vida hasta los 99 años… Esos años fueron una bendición para toda la familia, porque ser anciano en el seno familiar de mi país, Cuba, es un premio para cualquier hogar…  

 

Sin pensarlo, tomé el volante del auto y me dirigí sin parar a Trinidad… Enderecé por la Carretera Central hasta Sancti Spíritus, y desde ahí me desvié al sur… Llegué a la puerta de la casa de mi abuela en horas de la tarde... Ella estaba acostada, con mucho cariño me recibió… Me senté a su lado y después de un beso en sus mejillas, me sonrió, y con una gran dosis de complicidad en sus ojos, me preguntó lo que nunca imaginé:   

 

…‘Marquitos, ‘mijo’, seme sincero, ¿Recuerdas cuando tu siendo un niño me ibas a comprar el quesito crema a la bodeguita del chino Félix?’ -‘Claro que si Abuela’, le respondí con sorpresa, ‘lo recuerdo perfectamente bien’. ‘Entonces mijito’, ¿cómo te las arreglabas para quitarle siempre un pedacito al quesito crema, y que los demás en casa no se dieran cuenta?’ -‘Abuela, ni yo mismo lo sé… solo sé que cada vez que usted me encomendaba la tarea de comprar el quesito crema, se convertía en la misión más importante para mí, yo le mutilaba con sumo cuidado una esquinita para comérmela, y creí, hasta hoy, que solo yo lo sabía, pero usted me demuestra que a las abuelas no se le puede engañar… Todo lo saben…’, le dije.

 

Siempre decía en mis sueños de niño, que cuando fuera grande compraría miles de quesitos crema para comérmelos... En la vida real, no ha sido así… Pero cuando veo uno, enseguida llegan a mi cabeza los recuerdos de mi Abuela Blanca solicitándome mis servicios de mensajero mañanero…

 

Creo que con la pérdida de mi Abuela Blanca, también perdí el deseo de comer quesito crema… No tengo a mi Abuela… Ya no como quesito crema…

 

*Marcos Jesús Concepción Albalat… (Trinidad/Casilda, S.S., Cuba) Agosto 03-1947… Reside en Miami, Florida, Estados Unidos… Licenciado en Gestión Comercial Internacional… @: marcosjesus360@yahoo.com – Director de la Agencia de Información ‘ArgosIs-Internacional’ en la Red… argosisdirector@yahoo.com - Web: http://www.argosisinternacional.com...

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