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Crónica: La Revista Cubana Bohemia

 

Desde muy niño me gustaba todo lo que oliera a viejo, los carritos viejos, las monedas con defectos, las revistas rotas, las fotos amarillas del álbum de mi abuela. Estas cosas, las guardaba en alguna gaveta, cuya organización sólo yo entendía. Ya en los años 80, me decidí finalmente a tener una colección, como es debido, o como dicen los libros que deben ser las colecciones. Entonces ingresé en la ‘Asociación de Numismáticos de Cuba’, donde me enseñaron a ser un buen coleccionista y donde también mi intelecto se enriqueció porque cada moneda, cada billete que coleccionaba, era un pedazo de historia de la República cubana…

 

Llegué a Miami en 1988 y me volví a entusiasmar con la idea de coleccionar monedas, billetes y condecoraciones. Lo hacía únicamente para alimentar mi espíritu, como una especie de terapia, por lo que no hice trámite alguno para registrarme en la Asociación de Numismáticos…

 

Me congratulaba cuando ingresaba una simple monedita en mi incipiente colección. ¡Ah!, y muy importante, solo de Cuba me interesaba comprar o intercambiar las piezas. Aunque no logré reunir una cantidad importante de piezas de este tipo, la colección que tuve en la Isla no dejaba tener un gran significado para mí…

 

Un día visité el ‘Museo Histórico de Miami’** buscando monedas y billetes cubanos y me llamaron la atención los ejemplares de la Revista Bohemia publicados en la época Republicana de Cuba, viejas revistas en una urna de cristal, amarillas, algunas en buen estado, otras maltratadas, con sus páginas rotas…

 

Le pregunté a Julián Valdés, dueño del Museo, el costo de esas reliquias y este hombre amable, de carácter pueblerino, quien es hoy mi amigo personal y ya en una crónica aparte escribiré sobre él, me respondió:  

 

  •  “Amigo, estas que están aquí las vendo por $40.00 dólares/USD, porque no están en muy buen estado, pero te propongo revises la colección de la ‘Edición de La Libertad’**, impresas en La Habana en Enero de 1959… Estas ‘Ediciones de la Libertad’ fueron tres ejemplares, y lograron imprimirse, en esa fecha, más de un millón por edición, porque su demanda fue tremenda, o sea, se imprimieron 3 millones de revistas… Algo curioso es, que cuando tu hojees las revistas, verás que sus páginas tienen varios colores, unas cuantas en verde, otras en negro y también en sepia, porque fue tan brutal la tirada que en ese momento no había suficiente tinta de un solo color para imprimir la astronómica cifra de tres millones de ejemplares… Esta colección de tres ejemplares casi nueva, está valorada en unos $500.00 Dólares/USD… Si te interesa, te la vendo”…

 

Quedé perplejo… ¿$500.00 Dólares/USD esos tres ejemplares?... ¿Qué guardaban sus páginas de diferentes colores que se vendían a ese precio? Supuse en ese momento que sólo les interesarían a los coleccionistas.

 

  • “si” –me respondió Julián. “Y te aclaro, es difícil que las puedas encontrar en mejores condiciones que éstas”.

 

Mi visita al Museo Histórico de Miami me dejó pensando. Tuve la oportunidad de revisar los tres ejemplares de las ‘Ediciones de la Libertad’ por primera vez en mi vida, porque en Cuba nunca supe que existían. Y me avergüenza tener que decir que las conocí aquí en Miami.

 

La rápida revisión de sus páginas me trasladó a los primeros días de la Revolución cubana,  en enero de 1959. Fotos del discurso de Fidel desde el Ayuntamiento de Santiago de Cuba, entrada de Fidel a La Habana, fotos de los Comandantes Che y Camilo Cienfuegos, manifestaciones masivas en diferentes pueblos de la Isla, pidiendo paredón a los esbirros, y en apoyo al triunfo de la Revolución triunfante. Además, juicios populares y fusilamientos de los asesinos a sueldo del dictador Fulgencio Batista, fotos impactantes que me llevaron a cuestionarme: ¿le convendría a la primera oleada de inmigrantes cubanos de los años 60 hacia EEUU, compuesta por ladrones, políticos corruptos, por asesinos del Ejército y de la policía, saqueadores del erario público cubano, que se publiquen otra vez esas revistas, y en Miami?

 

Desde mi casa, y en horas de la noche, me dediqué a llamar a algunos de mis viejos amigos para averiguar sobre esas revistas, y por supuesto, teniendo en cuenta que en el círculo de las amistades casi siempre existe un historiador. Entonces telefoneé a Nelson González Batista para averiguar sobre esa Edición tan especial de Bohemia y que había descubierto hacia solo horas…

 

¿Por qué no reproducirlas en Miami, tal y como se editaron la primera vez? –le pregunté a Nelson y Nelson me respondió a la cubana:

 

  • “Reeditar de nuevo esas ‘Ediciones de La Libertad’ en este Miami, es como atreverse a tirar una bomba atómica en la Calle 8, porque ellas encierran la historia más negra y comprometida de la oligarquía cubana. Esas Ediciones son una denuncia con vigencia permanente”…   

 

Mi amigo Nelson me llenó la cabeza de guisasos y no tardé en dar los primeros pasos para reproducirlas, exactas. Estaba dispuesto a incinerarme. No me importaba el costo que tuviera que pagar, por tal de que se conociera, en muchos casos, y en otros que se recordara lo que motivó hacer una verdadera Revolución en Cuba… 

 

Luego de asegurarme que estaba listo para producir esas Ediciones de Bohemia, tenía que localizar a un socio económico, ya que revisando números, la cuenta no se ajustaba a mi economía personal. Estaba dispuesto al sacrificio y con un ‘socio’ aseguraría la impresión de la cantidad que pensaba, 150 mil ejemplares, 50 mil por cada edición, para luego venderlas en Miami a un precio módico…

 

Para ello contacté con Roberto Arroyo, poderoso constructor en Miami-Dade. Lo visité en su hogar y le presenté el Proyecto ‘Bohemia’; él quedó fascinado, sin imaginar sus consecuencias que más adelante comentaré…

 

Establecimos legalmente, a través de Roberto, la Incorporación con el nombre de ‘Bohemia, Inc.’ Así quedó registrada en el Estado de Florida, Estados Unidos…

 

Roberto y yo nos dimos a la tarea de contratar una Imprenta. Las primeras que visitamos se negaron a hacerlo, así que contratamos una en el NW de Miami, puros gringos, pero de origen cubano, que, con gusto, aceptaron reproducirla. Pero había una pequeña dificultad, teníamos que conseguirle a la Editora tres números de la ‘Edición de la Libertad’ que estuvieran en perfecto estado para hacerle la copia’ exacta. Las que me vendía Julián, el del Museo, estaban encuadernadas y no cumplían los requisitos de la Imprenta…

 

Viajé a La Habana, Cuba, en busca de tres revistas que estuvieran en perfecto estado, casi nuevas, como las pedían  en la Imprenta. En la Isla algunos compañeros me dijeron que estaba loco, otros que no se atrevían a hacer ese tipo de gestión y los menos me decían que no era mala la idea, pero que muy difícil de llevar a término porque quizás el dueño del nombre de ‘Bohemia’ en EE.UU. se negaría a permitirme su reproducción en Miami. La ignorancia sobre estos trámites legales determinó muchas trabas en el logro de los objetivos del proyecto…

 

Logré resolver las tres revistas con un artesano establecido al lado del Hotel Riviera, en el Vedado, La Habana. Cuando le comenté para qué las quería, las consiguió y me las regaló, con el compromiso de que le llevara algunas copias para su colección de libros y revistas. Ese es nuestro pueblo, así es nuestra gente, desinteresados, más cuando la causa es noble y justa, y esto, definitivamente, lo era... Cumplí con mi amigo artesano…

 

Regresé a Miami con mis tres revistas bajo el brazo. Cuando Roberto las vio no lo quería creer de lo nueva que estaban… Se las entregamos a la imprenta y cuando nos sentamos con los dueños nos preguntaron: ¿De verdad que ustedes las quieren reproducir exactas a las originales? Sí –le  respondimos-. Las queremos igualitas, exactas. Incluso, con sus diferentes colores de impresión, el mismo papel, las mismas presillas. Exactamente igual a las originales. Que las copias se confundan con las originales...

 

Los dueños de la Imprenta se quedaron con las revistas originales y nos pidieron una semana de plazo para una respuesta. Así fue, a la semana nos volvimos a sentar con los dueños de la Imprenta y se nos informó lo siguiente:

 

  • El papel es difícil de conseguir, ya no se usa en ningún tipo de publicación, este se llama ‘antique’ (Papel antiguo de mucho peso).

  • Esta revista no se puede presillar en automatico  por el grueso del papel y la cantidad de hojas que lleva cada revista, por lo que habrá que rentar una presilladora semiautomática con ese tipo de presillas.

  • En cuanto a los colores de impresión, el verde, el negro y el sepia, no es problema, pero si dificultaría el trabajo automatico de la impresión, por lo que, en casi en todo el proceso de edición, hay que imprimirla en semiautomática y tenemos que utilizar a varias personas en este proceso.

  • Ustedes las quieren dentro de un sobre de ‘nylon’ (plástico transparente) para protegerlas.

  • Si se imprimen 50 mil por cada revista, serian 150 mil en total… el costo estaría en los $4.35 Dólares/USA con 35 centavos cada revista. O sea, estaríamos hablando de $652,500.00 Dólares/USA.

  • Y para empezar, firmaríamos un Contrato de elaboración y de entrega, la primera parte seria del 50%, o sea, nos deben entregar en la firma, $312,750.00 Dólares/USA. Y el otro 50% impresa la última revista…

 

Aceptamos. Entonces, a  correr. Y mi socio Roberto con simpatía me decía que nunca pensó que de constructor se fuera a convertir en editor. Roberto es un gran ser humano, muy ocurrente, y siempre estaré agradecido por su desinterés personal, claro, a él llegue bien recomendado, por su familia en Cuba con la que yo mantuve vínculos muy estrechos de trabajo…

 

No sé cómo, ni de que forma, una mañana en la oficina, recibimos una llamada telefónica del Sr. Jorge Saralegui, con sinceridad, no sabíamos quién era ese señor, que se había enterado sobre el ‘Proyecto Bohemia’, y nos pedía lo recibiéramos para contarnos algunos detalles, y nos recomendaba que no imprimiéramos las revistas hasta que no habláramos con él. Todo fue muy rápido. Mi socio Roberto y yo recibimos al Sr. Saralegui en la Oficina de Bohemia. La conversación resultó la más interesante de todo lo que más tarde ocurrió en la realización del ‘Proyecto Bohemia’ en Miami. Jorge se convirtió, de cierta manera, en nuestro asesor y socio honorario, porque hubo un momento en que Roberto y yo le ofrecimos Acciones de la Empresa, y se negó, sobre esto diré algo muy especial al final de estas líneas, para descubrir a un cubano muy bien intencionado, a quien, considero, le debemos un reconocimiento en la Isla…

 

El Sr. Saralegui nos informó y recomendó algunas ideas importantes para que lográramos cumplir con el ‘Proyecto Bohemia’ y no tuviéramos tropiezos legales…

 

-‘Jorge se brindó para apoyarnos en el ‘Proyecto Bohemia’ hasta que se vendiera el último ejemplar, sin ningún interés personal, sólo el deseo de que se volviera a dar el merecido lugar a la Revista  Bohemia cubana en Miami’…

 

-‘Que contratáramos, antes de imprimir la revista, un abogado, especialista en reconocimiento de patentes en EE.UU., para que revisara el historial de la Revista cubana Bohemia y que nuestra nueva Empresa pudiera asumir legalmente el nombre BOHEMIA en territorio estadounidense, y por supuesto, de esto se encargó directamente Roberto, quien visito al Abogado Francis X. Santana, incluso, que también conocía al Sr. Saralegui, con oficinas en Corthouse Plaza, Suite 400, 28 West Flagler St., Miami.’

 

La conversación con el Sr. Jorge Saralegui, representó, tanto para Roberto como para mí, descubrir los vericuetos legales y la lucha interna, a la que estuvo sometida la Revista Bohemia fuera de Cuba. Sería demasiado extensa su explicación. Sólo apuntaré algunas significativas notas que desmantelarán parte de lo que, supuestamente, archiva la propia historia de Bohemia…

 

Les cuento: La revista Bohemia no sólo estuvo reconocida en Puerto Rico, también en Venezuela, Panamá y México, y por supuesto, en la mayoría de los reconocimientos aparecía Miguel Ángel Quevedo como su dueño original, aunque su producción en estos países, fue una mala versión de lo que fue en su época. La Editorial ‘América’ en EE.UU., en ese entonces propiedad de Jorge Saralegui, no sólo tenía registrado el nombre de Bohemia, sino también las revistas Carteles y Vanidades, también originarias de Cuba...

 

Según el Abogado Francis X. Santana, este tipo de publicaciones, conformada por  Artículos firmados por diferentes autores, por ejemplo, no es posible registrarla con exclusividad. Para estos casos, la Ley establece que al registrarse una publicación como ésta, se permite un plazo prudencial para su producción, y si esto no se llegara a cumplir, otro que la imprima, puede lograr automáticamente el derecho de su nombre, es decir, esto ocurre dentro del territorio norteamericano. Sin pensarlo más, decidimos imprimirla…

 

Todo marchaba bien, hasta que el Abogado nos preguntó: ¿Ustedes consultaron con los anunciantes de la época si desean aparecer en estas reproducciones, ya que en alguna de su publicidad está implícito el apoyo de esas Empresas a la Revolución cubana, como es el caso de un Banco muy conocido en Cuba? No existía otra alternativa, había que negociar con las Empresas que se anunciaron en esas ‘Ediciones de la Libertad’…

 

Dirigimos una carta, con una carpeta que contenía copia del anuncio original a la Oficina de Publicidad de la Empresa que aparecía anunciándose en las revistas, por ejemplo, la  del Ron Bacardí, Matusalén, etc., y le propusimos dejar el mismo anuncio o autorizar otro. Esto, por supuesto, conllevaría un costo que discutiríamos cuando nos recibieran. Reitero, esa carta le llegó a los anunciantes y casi todos aceptaron nuestra propuesta, lo que consta en las reproducciones que hicimos, donde aparecen en su mayoría los anunciantes originales…

 

Otro evento que nos sorprendió fue cuando de forma personal, casi en secreto, Jorge nos llamó a su apartamento, para decirnos que una persona importante quería conversar con uno de nosotros. Esta misión me la asigno Roberto. Intrigado acudí raudo y veloz. Me esperaba el representante legal de la ‘Editorial De Armas’ en EE.UU., de nacionalidad venezolana, interesado en negociar el nombre de Bohemia, porque estaba convencido que por la vía legal no podía recuperar el control del nombre de Bohemia. Básicamente me propuso, a nombre de la Empresa que él representaba, que ellos cubrirían los gastos en que habíamos incurrido mi socio Roberto y yo, hasta ese día, más un 25% del total invertido que consideraríamos como ‘ganancias’, a cambio de firmarles un documento en el que renunciábamos a la Empresa en general. Es decir, renunciar a ser los dueños del nombre de Bohemia.  

 

Nuestra respuesta no se hizo esperar, y sin tomar en cuenta a mi socio Roberto, le miré fijo a los ojos y respondí molesto: ‘Estimado Señor, nuestra Empresa no está en venta’. Me despedí de Jorge y regresé a la oficina... A Roberto cuando le conté lo ocurrido, solo me comento, ‘no debiste haberle dejado terminar su propuesta y lo hubieras mandado a la mierda’…

 

En Estados Unidos, cuando se publica una revista, la Ley te obliga a ponerte en manos de una Distribuidora para su venta, si no lo haces, no la puedes distribuir en los estanquillos controlados por dichas Empresas. Cuando ya teníamos las revistas en la Distribuidora ‘Book and Bock’ de Miami, recibimos una llamada de su Administrador anulando el permiso de distribución...

 

No tuvimos otra alternativa que almacenarla en un contenedor de Roberto, donde la mayoría de ellas se echaron a perder tras el paso de uno de los ciclones que afectó a Miami en esa época. Miles de revistas quedaron encerradas para un triste final, por el simple hecho de que a cierto sector conservador cubano, no le convenía que nuevas generaciones conocieran la otra parte de la historia...

 

Deseo terminar con dos notas: una sobre el enorme agradecimiento a mi socio Roberto Arroyo por su generoso apoyo económico y desinterés en función de que se lograra el ‘Proyecto Bohemia’ en Miami. Cada vez que lo visito, me dice, con sus espejuelos apoyados en la punta de su nariz, asomándome por encima sus ojos grandes: ‘Bohemia, si, Bohemia’. Y mi otra nota, está relacionada con algo muy interesante que con el tiempo me confesó en privado mi estimado amigo Jorge Saralegui (EPD), el verdadero dueño de la Revista Bohemia hasta el año 1959, a una pregunta que con más confianza le hice en su Apartamento de Kendall. ‘Jorge, sé sincero’, ¿qué te motivó a apoyar el Proyecto Bohemia en Miami tan desinteresadamente?...

 

  • …‘Mi estimado amigo de la escuela de Frunce (así me decía en jarana). Cuando descubrí que dos cubanos locos, porque hay que estar loco para reproducir las ‘Ediciones de la Libertad’ en Miami, estaban dispuestos a que saliera a la luz una vez más, pero en el centro de la contrarrevolución cubana de esta Ciudad de Miami, me hice el propósito de pedirte un favor a cambio de mi apoyo. Sé que generosamente tú y Roberto me ofrecieron acciones de la Empresa Bohemia, Inc., y lo denegué, porque ya mi obra terminaba con la conclusión de su hermoso Proyecto, soy un hombre enfermo, con cierta  edad que me permite este lujo de intercambiar contigo, ahora, el favor que te pediré… Ya tienen bajo control el nombre de Bohemia. No la menciones más a secas, porque debe decirse así, LA REVISTA CUBANA BOHEMIA, LA DE TODOS LOS TIEMPOS. Te ayudé, sin que tú y Roberto conocieran mis verdaderas intenciones, a cambio de que, antes que los rufianes de Miami la puedan controlar, ustedes le puedan devolver el nombre a la Nación cubana, el nombre que por excelencia lleva nuestra revista de nacionalidad cubana. No comparto tu ideología, se cómo sientes, cómo piensas, pero más allá de tus deseos y sentimientos, y de los míos, existe un país, un pueblo, una nación, que dio posibilidades al nacimiento de una gran revista. El pueblo cubano es un gran pueblo, y nosotros desde acá, injustamente, les hemos causado mucho daño. Yo siempre estuve enamorado de esa excelente REVISTA CUBANA BOHEMIA. Tengo la impresión que Fidel tuvo cierta razón. ¡Ah!, te cuento algo, quien decidió, quien aprobó, la foto de Fidel en una de sus portadas, donde aparece como el Cristo Redentor, fui yo, pero no lo digas. Por favor, cumple con lo acordado, entrégale legalmente el nombre de BOHEMIA a Cuba, a su pueblo.”…

 

Así fue. No lo vimos más, una enfermedad terminal se lo llevó y quedamos responsabilizados, Roberto y yo, con lo acordado en una mañana gris que pude ver desde la ventana de una pequeña oficina de su apartamento en Kendall…

 

Estimado amigo Jorge, escúchame: Nos comprometemos a cumplir con nuestro acuerdo. En nuestra próxima visita a Cuba entregaremos los derechos legales del nombre de la REVISTA CUBANA BOHEMIA, DE TODOS LOS TIEMPOS, registrada en EEUU. Y solicitaremos a las autoridades de Cuba que el Edificio de Bohemia, muy cerca de La Plaza de la Revolución, lleve tu nombre…

 

**Museo Histórico de Miami… 3131 Coral Way, Miami, Fl., 33145 – USA…

 

**‘Ediciones de la Libertad’ circuló en Cuba con tres números extraordinarios, el primero con 208 páginas y un millón de ejemplares, cifra que marcó record en su época. Reconocidas como ‘Ediciones de la Libertad’, en saludo al Triunfo de la Revolución cubana de Enero de 1959...

 

*Marcos Jesús Concepción Albalat… (Trinidad/Casilda, S.S., Cuba) Agosto 03-1947… Reside en Miami, Florida, Estados Unidos… Licenciado en Gestión Comercial Internacional… @: marcosjesus360@yahoo.com – Director de la Agencia de Información ‘ArgosIs-Internacional’ en la Red… argosisdirector@yahoo.com - Web: http://www.argosisinternacional.com...  

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